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Trascender la vida a partir de la muerte
Trascender la vida a partir de la muerte
Introducción
<<Voy de regreso del trabajo, dejo el celular un momento, me he cansado de actualizar y actualizar Facebook, he visto diez veces el mismo contenido, los mismos chistes, las mismas noticias escalofriantes, las mismas historias de mis amigos que parecen pasarla muy bien, ¿seré yo el único con esta opresión en el pecho? Observo a mi alrededor y veo siluetas con el mismo semblante que yo, con celular en mano, o simplemente cabizbajos, gente gris... Sí, son gente gris a mi alrededor, todos caminan presurosos como siguiendo algo que partirá pronto. ¿Será así? ¿Están persiguiendo algo? ¿O estarán huyendo? ¿Qué se estará escapando?.
Reflexiono, quizá lo que escapa es su vida y de lo que huyen es de su muerte, y sin pretenderlo lo que hacen es seguirla, ir directamente a ella con el desconocimiento de que lo están logrando.
Cada segundo transcurrido es uno menos de existencia en esta vida. Cada decisión no tomada de manera consciente es una oportunidad abandonada, no pérdida porque ni siquiera sabemos de su existencia, simplemente se han abandonado en esta no conciencia. Y entonces me miro, ¿yo he estado haciendo esto? ¿Me he abandonado al infortunio? ¿Me he movido sin saber los porqué ni descubrir los cómо?
Sí. La respuesta es sí, he sido solo un ser gris, no porque no eligiera, he decidido, he tenido sueños y motivaciones, quizá lo que me ha faltado es esa consciencia de que yo podía elegir y sobre todo, de hacerme responsable de ello. ¿He huido de esa responsabilidad? ¡Por supuesto! Esa responsabilidad atemoriza, me genera escalofríos, ¿Qué sucede si me equivoco? ¿Y si descubro que realmente no quiero eso? ¿Cómo lo arreglaré?
Me vivo en un estado de angustia eterna y simplemente estoy cansado. Si elijo me vivo en angustia, si no elijo me vivo disconforme. No hay camino sencillo o certero.
Detengo mi andar y me percato, eso es real, no hay cosa alguna que me garantice que mis decisiones serán las adecuadas. ¿Y para qué deseo acertar siempre? ¿Me agradaría? Definitivamente no.»
En el pasaje anterior quiero enmarcar una escena que puede ser el día a día de muchos, la persona se percata de ese aparente sinsentido en el que vive, y se cuestiona si ha vivido así y si quiere continuar de la misma manera. ¿Podemos hacer lo mismo? Y si nos percatamos de ese andar en automático, ¿hacemos algo para modificarlo? ¿queremos hacerlo? En el ir y venir de la vida me imagino las escenas que aparecen en películas, donde una marea de gente está esperando en una gran avenida para que el semáforo cambie a verde y cruzar al otro lado. Muchas veces me he preguntado, ¿la gente sabe el motivo de por qué quiere cruzar? ¿de verdad lo saben? ¿son conscientes, corrijo, somos conscientes de por qué queremos hacer la mayoría de cosas que desempeñamos? ¿o solo estamos ahí, de pie sin cuestionarnos esperando ansiosos a que el rojo cambie a verde para ir con ese andar tan presuroso y llegar a nuestro "destino"? ¿veré a un amigo? ¿iré de compras? ¿llegaré a casa? ¿Y luego? ¿Qué es lo que me motiva para hacerlo?.
Quiero resaltar los peligros de la inconsciencia, quiero visibilizar que esto puede llevarme al punto donde mi vida se vuelva un lienzo donde no sé qué está escrito, ni qué quiero escribir, donde ni siquiera me reconozca, donde invalide mis motivaciones o evada mis emociones, donde no sepa que soy yo quien puede decidir. Y quiero resaltar la importancia de empezar a ejercer ese saber, de la certeza de que siempre puedo decidir, decidir sobre mi actuar, sobre mi actitud, sobre mi afrontamiento, que puedo descubrir mis añoranzas, saber mis necesidades y solventarlas, que soy capaz de sentirme, de pensarme, de vincularme con los otros de manera real y genuina a través de mi ser completo, de vivirme plena y consciente, de trascender.
Una de las posibles razones y de las que hablaré en este escrito, acerca del porqué no tengo o no genero esta conciencia, a pesar de tener momentos donde lo vislumbre o me percate, es por temor, un miedo que está palpable en la literatura a través de los años. El miedo del ser humano ante la posibilidad de su muerte, la intrascendencia y el sinsentido. Desde el enunciado anterior hay una falacia, la muerte no es una posibilidad, es una certeza, "muerte y vida no van juntos... son uno" (Escobar, 2020, р. 2). El Dr. Escobar nos da una magnífica introducción del ser humano ante la muerte, somos seres atemorizados, evitando constantemente cualquier situación que nos la haga presente, y paradójicamente hay innumerables referencias a ella en nuestro día a día. Sin embargo, buscamos y buscamos de manera frenética cosas, situaciones, momentos o personas que nos hagan olvidar ese miedo, que nos hagan sentir que nuestra vida tiene un propósito; acumulamos recuerdos, productos y "logros" que nos validen como seres humanos, que nos permitan la trascendencia por medio del otro, que seamos perdurables en el tiempo y que a través de grandes y magníficos actos obtengamos reconocimiento externo y validación ajena, y así, sentir que encontramos un sentido a nuestras acciones, a nuestra vida. ¿Y todo eso será real? ¿obtener cien "likes" me hará feliz? ¿casas, coches o viajes me harán trascender? ¿mi estatus público me reflejará? ¿ser afamada o tener mil amigos me dará un propósito? ¿me sentiré completa cuando consiga esos sueños que en apariencia son míos? Cuando el momento de mi muerte esté a escasos segundos, ¿me sentiré satisfecha con mi paso por la vida? ¿o todas las cosas que realicé solo son intentos superficiales que me llevaran al desafortunado vacío? ¿mi consumismo sólo es una manera de evadirme? ¿mi ir y venir solo soy yo desesperado tratando de encontrar un sentido y buscando la trascendencia?.
En este ensayo abordaré algunas posturas acerca de esta incesante búsqueda de sentido, y como el ser humano en este recorrido choca con la frustración y la angustia. ¿Se puede vivir en plenitud siendo otro, le pasa al desconocido, no es algo que esté en mi campo de visión, no es algo que asuma como propio; porque es más sencillo invisibilizarlo que sentir miedo constante o la angustia continua de mi propia muerte. ¿Hay algún fin para generar esa conciencia de muerte? ¿Tiene sentido que yo sea consciente de mí misma y mi medio? Desde mi postura lo tiene, adquirir perspectiva y conciencia de sí mismo con el propósito de reconstruirme, ¿cuál es el punto de adquirir todo ello? Si me reconozco como ser humano, si me válido como una persona con emociones, pensamientos y actos seré libre, la libertad es la verdad y la verdad es la que hace al hombre libre" (Kierkegaard, 1984, p.172). Si reflexionamos acerca de la muerte, y no solo de la muerte, sino de mi propia muerte, el siguiente paso nos lleva a la introyección consciente de saber que estoy muriendo y los otros también lo hacen.
Y a través de esta reflexión, ¿puedo alcanzar la trascendencia? La trascendencia está ligada a la consciencia, a las decisiones, la responsabilidad y a nuestra espiritualidad, y como nos menciona Viktor Frankl "es esta libertad espiritual, que no se nos puede arrebatar, lo que hace que la vida tenga sentido y propósito" (Viktor Frankl, 1991, p.72).
Si aprendemos a morir, aprendemos a vivir, generamos conciencia de nuestras decisiones, asumiremos la responsabilidad por ellas y viviremos con sentido. ¿Qué sentido? El que cada persona quiera otorgarle, desde sus experiencias, construcciones, emociones, anhelos y deseos. Es trabajar con toda la historia de mi vida, y saber que lo que soy ahora tiene que ver con todo lo que he vivido desde que nací, lo que me dejó la sociedad y lo que me dejaron mis antepasados para llegar a un estado de hiperconciencia y autotrascendencia.
Existencialismo y el Absurdo
<< Cada mañana suena mi alarma a la misma hora, y cada mañana la apago esperando no tener que levantarme, cinco minutos más. Cuando mis ojos se abren me doy cuenta que ha pasado una hora, me levanto sin mirarnada, corro a bañarme y saliendo me pongo lo primero que veo, me arreglo frente al espejo, pero no me veo. No sé cuándo fue la última vez que me detuve a verme, a reconocerme. Corro hacia el transporte, ¿traigo dinero? Creo que es así. Me impaciento porque el chofer no va más rápido, no comprende mi urgencia, me enojo con él, para esto le pagamos; si vuelvo a llegar tarde acumularé los retardos necesarios para un descuento. Maldigo internamente a todos aquellos que me están haciendo llegar tarde. Ya no tendré tiempo de comprarme algo de desayunar. Odio tener hambre. Odio a mis compañeros con sus sonrisas en la cara y mi jefe pidiéndome cosas. Agradezco que ya sea hora de irme a casa, no es que me entusiasme estar ahí, pero me fastidia estar en mi trabajo. Lo detesto. Cenaré algo mientras veo las redes sociales. Agradezco que ya pasó un día más.»
El anterior relato puede representar a cualquier persona, mi vecino, mi compañero de trabajo, mi amigo, mi hermana, ¿yo mismo? ¿Cuántas veces en mi día soy consciente de lo que pienso, lo que siento y lo que hago? ¿Serviría de algo ser consciente de ello? ¿Aliviaría mi malestar?.
Desde la postura existencialista la vida del ser humano se determina por sus acciones, que a su vez se condicionan por sus elecciones. Si yo no soy consciente de todo lo que me engloba, mis elecciones se tomarán desde la ignorancia, desde lo automático, por lo tanto no me haré responsable de mí mismo y culpabilizaré a los otros por las consecuencias de mis acciones, no me sentiré satisfecho, ni cubriré mis necesidades; porque no sé cuáles son estas, no reconoceré mis sueños, anhelos y carencias, no me conoceré a mí mismo. Es a través de esta consciencia que se busca que la persona identifique todo aquello que siente, quiere y necesita, para que las decisiones que tome sean orientadas a ello. ¿Qué implica la libertad? Sartre menciona "el hombre es libertad... estamos solos sin excusas, condenados a ser libres, el hombre no es otra cosa que su proyecto, y no hay otro universo que el universo de la subjetividad humana" (Sartre, 2010), no decidir y no ser responsable es renunciar a tu libertad ya que es permitir que sean los otros quienes elijan en tu vida. Por lo tanto, es necesario que sea consciente no sólo de mí, sino que me asuma como un ser responsable de sus decisiones y emociones.
¿Y de qué manera debo ser responsable de todo ello? A través del conocimiento, y no me refiero al conocimiento acumulativo, sino de aquel que me permite la reflexión, el autodescubrimiento y crecimiento personal. Poseemos innumerables datos en nuestra memoria, incluso de la muerte aunque lo evadamos, y aunque resulte contradictorio, todos esos conocimientos son vanos, porque es evidente que no se sabe acerca de la muerte, sólo se sabe acerca de la actitud que se tiene ante ella. Sólo sabemos acerca de dolores, agonías, procesos, fases, etapas, no de la muerte en sí, sino del morirse; muerte médica, muerte cerebral, realmente no sabemos nada.
"El hombre no es otra cosa que lo que él se hace" (Sartre, 2010, p. 4), si tomamos este pasaje de Sartre nos daremos cuenta que el hombre es una construcción de todo lo que hace, lo que piensa y siente; y no solo eso, sino que también es aquello que le otorga la sociedad y su cultura, lo que le proporcionan sus familiares y amigos, lo que es a través de sus vínculos. Es importante resaltar que el decidir sobre mí no significa que todos los resultados me otorguen dicha y felicidad, seguramente gran parte de mis decisiones no serán las mejores o las más idóneas, en ese proceso de responsabilidad y reconstrucción me caeré, me perderé y aprenderé. Tal vez añore volver a ese camino donde el peso de mis decisiones caiga en alguien más, sin embargo si quiero trabajar en el proyecto de mi existencia y si estoy dispuesto a asumir ese precio debo estar abierto a aceptar que estar vivo es sentir angustia, y todas las emociones inherentes al ser humano, al estar vivo, al reconocer mi finitud y al aceptar la muerte doy paso a mi plenitud y a mi sentido de ser humano consciente de que cada decisión es tu responsabilidad? ¿Se puede alcanzar la trascendencia por medio de la muerte? ¿se puede dar un sentido a la vida-muerte? Desde mi perspectiva lo es y es algo que trataré de explicar.
Desarrollo A cada segundo, minuto y hora, cada amanecer y anochecer, eso que hiciste y lo que no, lo que dijiste y lo que solo se quedo en tu mente, lo que hablaste y aquello que se quedó en especulaciones y rasgando tu garganta; cada uno de esos sucesos te aproxima más y más a ese estado del que aún no podemos generar un significado universal, y del que es certero que todos llegaremos, a ese estado que se teme y no se habla, la muerte.
¿Qué es la muerte? Es un concepto que puede ser formulado desde distintos aspectos y perspectivas, desde las ciencias o la religión, desde las tradiciones o lo médico. Es un constructo que a lo largo de los años se ha tenido la necesidad de investigar y otorgar un concepto absoluto y definitivo. Y a pesar de ello, no nos acercamos ni un poco a tener una definición real de lo que es la muerte, y no existe alguna que satisfaga a las preguntas del ser humano ni que alivie su angustia. El concepto de muerte es un conocimiento que está latente en el ser humano, a lo largo de su vida la va experimentando de manera directa o indirecta, existiendo innumerables representaciones simbólicas que forman parte importante de nuestra cultura: se hacen alegorías a ella, hay celebraciones y ritos alrededor, historias, poesías y relatos; quizás estas herramientas, como las historias y los mitos solo sean una ayuda para aliviar la angustia que genera, quizá solo es un consuelo para glorificar la muerte que atemoriza, tal vez solo son distintos soportes que auxilian y ayudan a minimizar, ridiculizar y satirizar todos esos componentes que la rodean y atormentan.
E incluso a través de las incesantes investigaciones, la muerte se ha reducido a un hecho científico, un dato más, una estadística, un estado de no posesión: no posee signos vitales, no posee vida cerebral, no posee voluntad. Y a pesar de ello, ¿existe una real consciencia de esta? ¿Hay una verdadera reflexión de lo que es o una introyección a mi día a día? Considero que no es así, el ser humano experimenta la muerte como algo que ocurre en la lejanía, algo que pasa en otros lugares, que le sucede al otro, no como aquello que está presente a cada momento y es por ello que no hay un paso real a mi consciencia, no existe esa conciencia de muerte, y no descubrimos que para poder comprender qué somos, tenemos que estudiar la muerte, y para poder entender la muerte, tenemos que estudiar al hombre.
Aunque tengamos la aparente conciencia de que cada ser humano morirá, aunque cada día al ver el noticiero se anuncian muertes, no lo asumimos, no hay una conciencia de mi muerte. Se muere el Asimismo hay otra perspectiva, la del Absurdo de Albert Camus, donde el ser humano dentro de la sociedad se vive en una cotidianeidad y su propia vida se ve carente de sentido. Es una sociedad que ignora a quienes la conforman, y estos a su vez son seres apáticos, carentes de pasión, sueños y motivaciones.
"Suele suceder que los decorados se derrumben. Levantarse, coger el tranvía, cuatro horas de oficina o de fábrica, la comida, el tranvía, cuatro horas de trabajo, la cena, el sueño y lunes, martes, miércoles, jueves, viernes y sábado con el mismo ritmo es una ruta que se sigue fácilmente durante la mayor parte del tiempo. Pero un día surge el "por qué" y todo comienza con esa lasitud teñida de asombro."(Camus, 1985, p.6)
En esta filosofía se hace mención al sinsentido de la vida, "un mundo en que el hombre se encuentra como "arrojado" y donde su existencia dominada por la angustia de una muerte ineludible, carece de significación y de esperanza." (Boulaghzalete, 2010). En este sinsentido no importa lo que se haga o se elija, pues aún así continuaremos en una sociedad y un universo que no tiene sentido, donde las respuestas a las interrogantes del sentido de la vida y la razón de nuestra existencia son cuestiones que carecen de lógica. Siguiendo esta línea de pensamientos la búsqueda de cualquier significado solo nos desembocará a una falta del mismo, uno debe aceptar este sinsentido y a la par rebelarse a ello para tomar todo aquello que implica la vida. "Sigo creyendo que este mundo no tiene un sentido superior. Pero sé que en él algo tiene sentido y ese algo es el hombre, porque es el único ser que exige el tenerlo" (Camus, A. 1944).
¿Qué nos trata de decir Camus a través de estos pasajes? Desde mi subjetividad lo interpreto como que el ser humano intenta y anhela encontrar un significado de las cosas, pero que en el mundo no hay ninguno, que la existencia como un fin único no existe, por lo que el único camino viable es aceptar el absurdo y será responsabilidad del ser humano configurarse a sí mismo, construirse su ideología, trabajar en él, la decisión de hacia dónde se quiere dirigir y lo que desea apreciar e intentar encontrar un sentido aún sabiendo que per se es inexistente.
Camus realiza una reflexión acerca de la muerte en El mito de Sísifo, "la existencia de la muerte nos obliga a renunciar voluntariamente a la vida, o bien a transformar nuestra vida a modo de darle un sentido que la muerte no puede arrebatarle" (Camus, 1985), por un lado tenemos la conciencia y certeza absoluta de la muerte, es esta muerte presente a cada momento de nuestra existencia que nos arrebata la vida, sin embargo también existe la posibilidad del ser humano de reconstruirse y transformarse a partir de esta, el sentido que el hombre pueda otorgarle a la vida es eterno, es algo que perdura hasta después de la muerte.
Hiperconciencia y autotrascendencia
Si ya generamos conciencia de que debo ser yo mismo quien se tenga que hacer responsable de sus decisiones y reconstruirse a partir de una conciencia de muerte, ¿cómo lo logró? ¿cómo consigo apropiarme de mi mismo? ¿De qué manera soy consciente de mis deseos y necesidades? ¿cómo reconstruyo mi idea de trascendencia? ¿y de qué forma genero un sentido de vida? ¿cómo me vivo con sentido? ¿De qué forma aprender a morir me enseñara a vivir mejor?.
Desde Frankl, "yo no considero que nosotros inventemos el sentido de nuestra existencia, sino que lo descubrimos" (Frankl, 1991), no existe una receta mágica acerca de qué debo hacer para conseguirlo, es un camino de autodescubrimiento que me irá encaminando hacia lo que quiero y añoro, y al mismo tiempo, saber que lo que soy en un momento de la vida, no será igual a otro momento, es decir, lo que necesito y deseo en algún punto no será lo mismo a otra etapa de mi vida, y ese saber es responsabilidad del ser humano irla descubriendo.
El significado de la trascendencia se encontrará determinada e influida por la perspectiva de cada uno, desde mis experiencias, construcciones y subjetividades yo podré descubrir qué implica para mí trascender, en la sociedad nos enseñan y aprendemos a reproducir que la trascendencia implica cosas magníficas u ostentosas, sin embargo es importante mencionar que cada uno debe ir deconstruyendo esa definición y reconstruirla por medio del conocimiento de sí mismo.
"Trascendencia es desde mí, lo que para mí significan las cosas. Las cosas espectaculares son más llamativas y creemos que eso es trascendencia, sin embargo las cosas cotidianas se quedan. ¿Qué tan mínimos puedo reconocer mis logros o qué tan espectaculares? Se puede trascender día con día. Trascender en lo cotidiano." (Figueroa, C. 2019, Trascendiendo mi año).
No debemos esperar porque lo grandioso suceda, y menos cuando no tenemos certeza ni consciencia de que eso grandioso es algo que quiera, primero porque si esperamos probablemente nunca ocurra, y después porque si yo no me confronto acerca de mis necesidades y deseos, iré detrás de lo idealizado y prometido, y probablemente cuando lo consiga la insatisfacción y desdicha me dominen. Pocas veces me detengo a reflexionar el porqué de mis actos, sin reconocer mis emociones o escuchar mis pensamientos, sin saber si lo que realizo me satisface y si no es así, aventurarme a cambiarlo. En mi día a día sin reflexión, donde todo pareciera igual, y la insatisfacción y el descontento se instalan de a poco, soy un ser esperando ansioso al fin de semana, ¿para qué? ni siquiera lo sabemos realmente, sin embargo es como si ese fin de semana simbolizara el camino para acceder a mi libertad, si prestamos atención a esto, ¿significa entonces que mi lunes a viernes es vivir en esclavitud? ¿Significa que cada acción que desempeño es algo a lo que estoy destinado a realizar y a sufrir sin opción alguna de modificarlo? Si esa sentencia es tal cual, actuaré durante esos tres días como si lo arrebatado regresara a mi vida, esa sensación de poseer me llenara de descontrol y manía por atesorar lo que en algún momento perdí y actuaré movido por la angustia de volver a esa rutina aburrida, a mi monotonía sinsentido. ¿De verdad estoy predestinado a esa infinita insatisfacción? ¿no hay nada que yo pueda hacer? ¿mi vida se reduce a la repetición eterna de ese malestar y aceptación de lo que "no se puede cambiar"?.
¿Qué hace que yo siga respirando? Más allá de los términos médicos, ¿qué hace que yo desee levantarme por las mañanas? ¿qué me lleva a estar en mi trabajo? ¿De verdad no hay más que el hecho de sobrevivir? ¿no hay otra cosa que proveerme de recursos económicos, o repetir el patrón enseñado por la sociedad y reproducirlo hasta mi muerte?.
Quizá sea necesario algo más que mi simple deseo de modificarlos, al final, somos seres sociales que conviven en una sociedad y con el otro, y no podemos deslindarnos al cien por ciento de ello, sin embargo, sí puedo empezar a decidir con conciencia y elegir pequeñas cosas en mi día a día. Y desde ese momento, yo comienzo a trascender, porque empiezo a ser dueño de mí mismo, es real que hay constructos que quizá no fueron decididos por mí, y aún con ello, si yo los visualizo puedo deconstruirme, porque todo aquello que se aprende se puede desaprender. Trascender en mi cotidianidad implica que soy consciente, que me procuro y elijo cómo hacerlo, desde lo más pequeño y muchas veces insignificante, ¿decido levantarme el día de hoy? Esa es mi decisión. Cada mañana que te levantas has decidido, ¿lo haces con conciencia? ¿nos levantamos porque yo lo elijo o porque mi despertador me lo impone? Si desde esa simple acción yo cambio mi perspectiva me adueño de mí, y si al contrario, no decido levantarme o dormir diez minutos más, haz que también sea tu decisión. Si dejamos al azar, al destino o al otro la opción de elegir por nosotros en cosas tan pequeñas, ¿podremos adueñarnos realmente de nuestras decisiones que nos llevan a metas más grandes? Cada pequeña decisión me constituye, cada pequeña decisión me va sumando y me lleva a algo más grande. Y a partir de ese día a día, de esa pequeña acción es que voy asumiéndome como alguien responsable de sus acciones, alguien que decidirá aquello que quiere o desea, alguien que aprenderá a ser fiel a sí mismo.
De a poco, empezaré a procurarme en el día a día, ¿cómo me nutro? ¿Qué hago para cuidar de mí? ¿qué elijo proveerme el día de hoy? ¿cuáles son mis necesidades? ¿cómo me hago responsable de ellas y cómo las cubro? Para compañía, actividades, hobbies... Es mi responsabilidad darme tiempo para mí, para lo que yo elijo hacer.
"Lo que importa no es el sentido de la vida en términos generales, sino el significado concreto de la vida de cada individuo en un momento dado" (Frankl, 1991), si cada día soy consciente de mí podré ir discriminando lo que quiero y lo que no, podré colocar límites con base a eso, y podré cubrir mis necesidades porque al conocerme sabré de mis fortalezas o en su caso trabajaré en ellas. Lo que a mí me interesa podrá ser de poco atractivo al otro, lo que es importante para mí el otro no lo valorará y es justa esa diferencia que se genera a través de mi recorrido, de mis vivencias y mis construcciones que debo ser responsable y consciente de mí, "a cada hombre se le pregunta por la vida y únicamente puede responder a la vida respondiendo por su propia vida; solo siendo responsable puede contestar a la vida." (Frankl, 1991).
Y no solo es conocerme y reconocerme en mis preferencias y deseos, hay que adquirir una consciencia de mis dolores, mis angustias y tormentos, conocer y empaparme de mis miedos, visualizarme y aceptarme como un ser finito, forma parte de mi responsabilidad asumirme como un ser que sufrirá en el proceso de la vida y de continuo aprendizaje y, que perecerá al final de ella.
"El interés principal del hombre no es encontrar el placer, o evitar el sufrimiento, sino encontrarle un sentido a la vida, razón por la cual el hombre está dispuesto incluso a sufrir a condición de que ese sufrimiento tenga un sentido."(Frankl, 1991, p.114).
Así que me asumo como ser responsable y la mayor responsabilidad es hacer todo aquello que me representa, jamás traicionarme. Y si algo me va a torturar será aquello que me lleve a una hiperconciencia.
Conclusiones
"El animal conoce la muerte tan solo cuando muere; el hombre se aproxima a su muerte con plena conciencia de ella en cada hora de su vida."(Shopenhauer, 2011).
El hombre convive con la muerte a cada momento, cada ser vivo a su alrededor muere y por ende, él también lo hará. La muerte no ocurre de un solo tajo, si no que cada día se apresura más a nuestro lado, simplemente no tenemos una consciencia clara de que elloocurre, nos es más sencillo deslindar nuestros pensamientos y emociones de ello y, cuando la muerte llega la recibimos con sorpresa, angustia y tormento como si fuese una cosa inesperada fuera de nuestro día a día. Si fuésemos conscientes de esta aventura, que no solo es vida, sino también muerte a la par, podríamos reconocer que nuestra andanza es una probabilidad, que la libertad no nos está dada sin más, que la vida y muerte es un proceso indisoluble, que la responsabilidad es una construcción y un acto de amor propio, que las elecciones pueden llenarme de dicha y tormento a la vez; independiente de los resultados, sin importar qué obtenga a través de ellas, quizá lo que añoro o no, ser consciente de haberlas tomado me otorgara la potestad de mi existencia, podré ser capaz de discriminar lo que quiero, anhelo y deseo y empezar a construirme a partir de ello.
¿Cuántas veces no nos sentimos disconformes por lo que obtenemos? ¿cuántas veces no sentimos frustración por lo que hacemos? ¿cuántas veces he tenido una sensación real de satisfacción, trascendencia y sentido? ¿lo han sentido? Es verdad que la sociedad nos ayuda a minimizar nuestros logros, a no celebrar los triunfos, las emociones y la dicha diaria, y nos mantiene en un estado perpetuo de espera, "celebraré hasta que lo consiga", "no voy a descansar hasta que logre el ascenso", "hasta que triunfe", "hasta que me mude a otro país", "hasta que sea el mejor", "hasta que sea exitoso", "hasta que sea feliz", cuando hablamos de logros tangibles como la casa y el ascenso, podría en un sentido muy ambiguo cuantificarse, sin embargo cuando hablamos de temas tan subjetivos como el éxito, el triunfo y la felicidad, no es equiparable en ningún sentido lo que uno califica y mide el éxito y la felicidad a como lo hace el otro. E independientemente de que se considerará esa subjetividad, en medio se pierden tantas cosas, del punto donde estoy ahora al punto imaginario que me establecí como meta, ¿qué ocurrirá conmigo? ¿estoy considerando ese lapso? ¿me estoy visualizando en ese intermedio? ¿O me estoy invisibilizando? ¿Es que acaso en ese intermedio no tengo permitido disfrutar, gozar, sentir, trascender o encontrar un sentido en cada pequeña acción?.
Yo, como ser humano, no soy solo mis logros, no soy solo lo que consigo o gozo, no soy solo yo y un montón de metas, no soy solo la aprobación social, no soy solo aquello que puedo cuantificar o exhibir. Yo con mi trascendencia soy cada acción que me permito tomar de manera consciente y que me refleje el ir más allá, que me dé satisfacción, y no hablo de la satisfacción equivalente al gozo y alegría; hablo de aquella satisfacción que viene ligada a la libertad, a ver mis decisiones llevarse a cabo porque son una expresión de mí, un reflejo de mi amor propio. Al aceptar y vivirme desde el desconocimiento del resultado de mis acciones podré recibir gustosa los aprendizajes de la vida, al vivirme desde la finitud modifico mi perspectiva, y es a través de ese trascender cotidiano que consigo un sentido a mi vida-muerte. A través de la muerte puedo trascender la vida, por medio de mi muerte obtengo consciencia de mi vida.
Bibliografía
- Boulaghzalete, H. (2010). Lo absurdo en Camus y Sábato. La filosofía del absurdo en L'étranger de Albert Camus y El túnel de Ernesto Sábato. A parte Rei: Revista de filosofía. 68. pág. 3.
- Camus, A. (1944). Cartas a un amigo alemán. Madrid: Editorial Alianza.
- Camus, A. (1985). El mito de Sísifo. Madrid: Editorial Alianza.
- Escobar, C. A. (2020) El ser humano ante la muerte. Thanatos. 27. pág. 2.
- Frankl, Viktor. (1991). El hombre en busca de sentido. Barcelona: Edt. Herder.
- Kierkegaard, Sören. (1981). El Concepto de la Angustia. Barcelona: Edit. EUNSA.
- Rico, A. M. Figueroa, C. (Radio IMPo). (2019, diciembre 11). Trascendiendo mi año. (Programa de radio). (Tanatología transpersonal: Plenitud y trascendencia). Ciudad de México: Radio IMPo.
- Sartre, J. (2010). El existencialismo es un humanismo. España: Editorial Ediciones B. Schopenhauer, A. (2011) Los dolores del mundo. Ciudad de México: Sequitur.
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