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El hombre y su trascendencia a través de la espiritualidad

    El hombre y su trascendencia a través de  la espiritualidad Por: Dr. Juan Alfredo Polo Espinosa Imagen de Stock de Canva Pro El problema real de la existencia humana radica en el cuestionamiento: ¿Hay una vida después de la muerte? Esta pregunta que aun sigue siendo planteada por muchos filósofos, teólogos, antropólogos, etc., continua siendo la piedra angular de religiones en su tarea por responder de manera más asertiva a lo que ocurre al atravesar el pequeño umbral de la muerte. Pero ¿De dónde le surge al humano el deseo de trascender? Ernest Blonch (2004), menciona que por naturaleza el individuo nunca se sacia y siempre desea tener algo más, lo que a su vez lo vuelve un ser incompleto pero perfectible, pues de esta necesidad es que surge su superación y deseo de alcanzar algo más. Bajo esta idea Ernest menciona que la trascendencia se genera por una simple necesidad: supervivencia. La trascendencia es la acción de moverse de un lugar a otro, lo que de entrada sig...

Etapas de Duelo Polo Scott


E
tapas de Duelo Polo Scott


Por: Marco Antonio Polo Scott


Tizón (2008), dice "A lo largo de la vida todos sufrimos pérdidas, traumas y conflictos. Desde que nacemos vamos perdiendo a seres amados, situaciones seguras o felices en la familia y en la escuela, sentimientos e ideales, amistades y relaciones sociales, situaciones laborales, puestos de trabajo, amores, amados/as, amantes...."

En 2004 nos encargamos de elaborar las etapas del proceso de duelo que fuese más incluyente de la complejidad que representa la pérdida significativa en el ser humano, en ese tiempo elaboramos un cuestionario de 60 reactivos el cual fue aplicado a los participantes de los distintos talleres de duelo por muerte, separación o abandono; que en ese momento realizábamos, así mismo lo hicimos con nuestros pacientes que participaban en su proceso de terapia individual, el resultado de dicha investigación fueron las Etapas de Duelo Polo Scott que fueron publicadas en el Libro Tanatología y Duelo ese mismo año.

En ese tiempo determinamos la existencia de cuatro etapas y en tres de ellas la presencia de fases, hoy en día como consecuencia de continuar investigando hemos determinado dos fases más correspondientes a la segunda etapa: desorganización grave del yo y las fases que hoy se incorporan son la de confluencia y evitación que serán descritas en detalle en la etapa correspondiente. 

En 2004 nos encargamos de elaborar las etapas del proceso de duelo que fuese más incluyente de la complejidad que representa la pérdida significativa en el ser humano, en ese tiempo elaboramos un cuestionario de 60 reactivos el cual fue aplicado a los participantes de los distintos talleres de duelo por muerte, separación o abandono; que en ese momento realizábamos, así mismo lo hicimos con nuestros pacientes que participaban en su proceso de terapia individual, el resultado de dicha investigación fueron las Etapas de Duelo Polo Scott que fueron publicadas en el Libro Tanatología y Duelo ese mismo año.

En ese tiempo determinamos la existencia de cuatro etapas y en tres de ellas la presencia de fases, hoy en día como consecuencia de continuar investigando hemos determinado dos fases más correspondientes a la segunda etapa: desorganización grave del yo y las fases que hoy se incorporan son la de confluencia y evitación que serán descritas en detalle en la etapa correspondiente.

 

Desorganización aguda del YO


Una vez que sucede una pérdida significativa se presenta una desorganización en las estructuras mentales de la persona (YO), esta crisis regularmente es producto de una circunstancia que se caracteriza por su brusca aparición, por lo tanto, la persona no está preparada para recibir el impacto de la pérdida, aunque en algunos casos se haya presentado una enfermedad, que por sus características pudiese en su momento ser considerada como grave, sin embargo, para la psique de la persona, enfermedad y muerte no son consecuentes.




Esta etapa contiene tres fases, estas son: 


a) Incredulidad. Al conocer la noticia la persona niega o pone en duda la posibilidad de la pérdida. Esta negación se produce como consecuencia de que la persona no esta lista Manato 6 para asimilar el dolor que le produce el acontecimiento que súbitamente se está presentando y se caracteriza por las frases: ¡no puede ser!, ¡no es así!, ¡no!, ¡no es verdad!, etc.

b) Parálisis. La noticia produce un momento en que se entra en impasse (es la lucha de dos fuerzas, una que busca salir y expresar la pérdida y otra que producto del dolor que puede sentir se niega a reconocerla). Es un momento de atolladero en que se encuentra la persona, en ocasiones podemos encontrar personas que no recuerdan lo que sucedió en algunos momentos relacionados a la pérdida, que pueden ser incluso días.

c) Desensibilización. La persona no está lista para experimentar el dolor que se produce como consecuencia de la pérdida, el organismo, en su sabiduría interna se protege, disminuyendo las sensaciones y emociones displacenteras que se puedan presentar, incluso haciendo que la persona no sienta dolor alguno, y se caracteriza por las frases: ¡no siento nada!, ¡es natural!, ¡algún día tenía que pasar!, ¡así es la vida!, ¡todos vamos para allá! El proceso de desensibilización se produce por los siguientes mecanismos de protección psíquica.

•Despersonalización. Esta se presenta cuando la persona percibe que lo que está ocurriendo no le está ocurriendo a ella, como consecuencia se presenta una disociación en la cual el paciente se convierte en un observador externo de lo que le está sucediendo.

•Desrealización. Se presenta cuando la realidad es altamente amenazante para la persona y como consecuencia la percibe como si fuera un sueño, una pesadilla de la cuál desea despertar. Estas fases se pueden presentar simultáneamente y en cualquier orden. El tiempo que dura esta etapa depende de los factores que determinan el duelo y el tiempo de asimilación de cada persona. 



Desorganización grave del YO

Es la parte de la crisis en que se puede complicar un duelo, producto de la incapacidad de la persona para poder expresar sus emociones que se dan como consecuencia de los introyectos que ha ido recibiendo a través e su vida, los cuales le indican que expresar emociones en público es malo y que solo lo hacen personas manipuladoras o que quieren llamar la atención, o cuando las condiciones para expresarlas no son las más adecuadas, por ejemplo: que cuando la paciente llora, las personas que la rodean le pidan que ya no llore, que todo va a estar bien, que todo pasa y esto también pasara, que no deja descansar a la persona muerta, etc., por lo regular las personas que ocupan estas frases no lo hacen porque les duela el dolor de la persona en duelo, sino porque los conecta con sus propios duelos y como consecuencia con sus propios sentimientos, sin embargo, las emociones generan energía psicofísica que es necesario que se exprese y una forma de hacerlo es por medio de las seudoemociones o somatizando las emociones en el cuerpo y produciendo enfermedades o trastornos.





En nuestra sociedad la posibilidad de expresar las emociones es mínima, por lo que se altera el curso de la homeostasis del organismo y el proceso de duelo. Recordemos que cada persona tiene un tiempo y un momento de asimilación, al igual que la etapa anterior, la asimilación de esta etapa dependerá de cada persona y las fases se pueden presentar dos o más simultáneamente, e incluso todas a la vez. Que importante es en el trabajo tanatológico permitir que el paciente exprese sus emociones creando un ambiente de confianza y seguridad.


Esta etapa contiene nueve fases, estas son:


1) Enojo. Coraje con el otro, con el muerto, con el cuerpo médico, con Dios, con las circunstancias, incluso con uno mismo, es colocar la agresión fuera de mí para colocarlo en el otro. Es una emoción displacentera como consecuencia de la pérdida, se expresa por medio de la agresividad que tiene características biopositivas y/o bionegativas. Aclaremos lo anterior, las personas tienen dos formas de manifestar la agresividad producto del enojo: la primera, biopositiva se realiza experimentando el enojo y expresándolo sin afectar a terceros ni a su persona, algunas alternativas de expresión de enojo son ocupando técnicas terapéuticas como la descarga sobre un objeto neutro, silla vacía u ocupando técnicas de bioenergética entre otras. La segunda: bionegativa surge cuando el enojo sale sin control alguno de manera brusca e inesperada, y en algunas ocasiones contra personas que nada o poco tienen que ver con la situación o cuando no se expresa y la persona lo lleva a su cuerpo provocándose enfermedades.

2) Tristeza. Al percatarse de que hay una pérdida significativa, de que la persona murió y no regresara. Dejando un hueco que será difícil de llenar, esto en relación con lo significativo que fue. La tristeza es una emoción displacentera que en ocasiones se manifiesta con llanto, baja actividad psicofísica, cambio en los hábitos alimenticios y de sueño entre otros.

3) Culpa. Es una emoción displacentera que se deriva de la creencia consciente o inconsciente de haber trasgredido reglamentos o normas establecidas, por lo que se hizo y no fue suficiente o por lo que no se hizo y se pudo hacer y que necesita ser pagada por medio de un castigo, por lo regular el paciente se somete ante la culpa. Continuando con el ejemplo: la paciente siente culpa por dejar a sus hijas sin padre, aunque el padre, por lo que ella comente, ya se había ido antes.

4) Idealización. Se produce como consecuencia de una sensación de derrota y minusvalía. La idealización es un pensamiento que distorsiona las características de la persona, de la relación, de la circunstancias y que regularmente incrementa o busca nuevos atributos o virtudes que tal vez no tenía la persona o la relación, es elevarlo y colocarlo en un altar en el caso de que la persona haya muerto, surge como consecuencia de creer que la persona que se separo fue derrotada, aunque la derrota y posiblemente la minusvalía produce sentimientos displacenteros, para contrarrestar esta sensación de la derrota y minusvalía se ocupan atributos o se incrementan los ya existentes no para el otro, sino para mí, porque reconociéndolo en el otro lo reconozco en mí.

 

 

5) Proyección. Mecanismo de defensa que coloca las necesidades y sentimientos propios en otra persona para protegerse a sí misma del dolor o sufrimiento que experimentaría si las reconoce en ella como resultado de la pérdida significativa o del proceso de duelo.

6) Fijación. Son ideas recurrentes e intrusivas que la persona no puede controlar y que constantemente ingresan en su pensamiento, funciona como un mecanismo de defensa que busca que la persona no olvide lo significativo de la pérdida y que esta acentuado por los sentimientos de culpa, de tal forma, que para evitar los sentimientos de culpa se presenta la fijación que es no poder dejar de pensar en la persona, relación o en los acontecimientos que originaron la pérdida.

7) Confluencia. Esta fase se da principalmente en la vida interrelacional de la persona, lo que significa que en todo contacto con otras personas las características sucesos y acontecimientos de lo perdido serán ubicadas dentro del contexto que da la relación, aunque no exista vinculación alguna, por ejemplo: mi esposo hablaba como tú, a él le gustaba…, cuando él comía lo hacía…, los domingos hacíamos…etc.

8) Evitación. Es no entrar en contacto y/o esquivar todo lo relacionado con lo perdido; incluye personas, lugares, acontecimientos, música, eventos y todo aquello de manera consciente o inconsciente que sea afín al origen del duelo.

9) Sepultamiento. La vida continúa y en ocasiones no hay tiempo de procesar el Duelo, la persona hace "como si" lo hubiese resuelto, pero en esencia lo sepulta. 

 

Reorganización

Restablecimiento de las estructuras mentales y superación de los acontecimientos que provocaron la crisis. Consta de dos fases:

a) Reconocimiento. Es la creencia consciente que se produce dentro del proceso de duelo como la asimilación de la pérdida y de que ha llegado el momento de reiniciar las actividades que quedaron pendientes o nuevas actividades para seguir siendo funcional, es admitir la pérdida en su justa dimensión.

b) Aceptación. Admitir que la pérdida se suscitó y que no hay marcha atrás es separarse y despedirse definitivamente de la persona, relación, circunstancia, mascota u objeto. Es empezar a recordar sin que la persona sienta carga emotiva.


Reubicación del sistema


Producto de la pérdida el sistema se ve alterado, esta alteración del sistema requiere en algún momento de un ajuste, dado que la persona que se separa del sistema desempeñaba funciones que no se pueden dejar de realizar y que probablemente realicen otras personas. De igual manera sucede con las relaciones las cuales serán sustituidas, por otro tipo de relaciones. Cuando el yo está listo realiza los ajustes necesarios para cubrir el hueco que dejo la pérdida. En esta etapa se identifican las ganancias de la pérdida.

Estas etapas consideran, de forma general los momentos por los que pasa una persona como respuesta a una pérdida significativa, no olvidemos que el duelo es un proceso y no un hecho aislado, y como consecuencia requiere de un tiempo de asimilación que estará en función de cada persona y no en función de tiempos predeterminados. Otra aportación de estas etapas es la flexibilidad que presentan, principalmente en las etapas de desorganización aguda del yo y desorganización grave del yo, ya que sus fases se pueden presentar en cualquier orden e incluso varias a la vez, además que estas fases pueden estar interrelacionándose continuamente.

Respecto a la reorganización, se resalta el hecho de que antes de que haya una aceptación de la pérdida significativa, es importante que se reconozca su justa dimensión ya que si no, se corre el riesgo de considerar que la persona ya acepto la pérdida y nos encontramos tiempo después con que su comportamiento corresponde a etapas anteriores, principalmente cuando el reconocimiento que se hace de la perdida no corresponde a la realidad de la persona, por lo cual es primordial considerar los factores determinantes del duelo y la situación que vive la persona en el momento que se presenta la pérdida.

Cuando hablamos de la etapa de reubicación del sistema y la colocamos como la etapa final no podemos olvidar que la realidad impone su ritmo, y como consecuencia esta etapa inicia poco tiempo después de haber sucedido la pérdida, en el caso de la muerte de un padre con hijos pequeños, la madre tendrá que ajustarse a las demandas de sus hijos, ya que ellos seguirán comiendo, asistiendo al colegio, la ropa se tendrá que lavar, el quehacer de la casa se tendrá que efectuar y parte del papel que jugaba el padre recaerá en la madre, de igual manera sucede con otros tipos de pérdidas donde el mundo, por fortuna no se detiene.

Finalmente, cada persona es distinta, por su personalidad, por sus vivencias, por sus expectativas, esto hace que su proceso de duelo lo viva de manera personal y estas etapas se ajustan a cualquier tipo de persona en los distintos duelos.

 

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