El hombre y su trascendencia a través de la espiritualidad
El hombre y su trascendencia a través de
la espiritualidad
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El problema real de la existencia humana radica en el cuestionamiento: ¿Hay una vida después de la muerte? Esta pregunta que aun sigue siendo planteada por muchos filósofos, teólogos, antropólogos, etc., continua siendo la piedra angular de religiones en su tarea por responder de manera más asertiva a lo que ocurre al atravesar el pequeño umbral de la muerte.
Pero ¿De dónde le surge al humano el deseo de trascender? Ernest Blonch (2004), menciona que por naturaleza el individuo nunca se sacia y siempre desea tener algo más, lo que a su vez lo vuelve un ser incompleto pero perfectible, pues de esta necesidad es que surge su superación y deseo de alcanzar algo más. Bajo esta idea Ernest menciona que la trascendencia se genera por una simple necesidad: supervivencia.
La trascendencia es la acción de moverse de un lugar a otro, lo que de entrada significa que en la vida el simple hecho de "vivir" puede generar por si mismo el cumplimiento de este anhelo, sin embargo si este avance no es consciente, ocasiona que ese desplazamiento de un punto a otro se vuelva poco disfrutable. Por su parte Alfred Whitehead (1961) menciona en su libro "El devenir de la religión" que para que exista una verdadera trascendencia en la vida del ser humano, ésta debe verse acompañada de un proceso constante de superación (en todos los ámbitos incluido el espiritual) no sólo del individuo, sino de la sociedad en la cual se desenvuelve; pues gracias a este contexto es que puede darse cuenta que se encuentra en un punto insatisfactorio de su existencia que es necesario superar.
Pero si bien Blonch y Whitehead hablan de la trascendencia del hombre a través de ser consciente de la realidad que vive, Teihard de Chardin (1986) coloca sobre el panorama un discurso con otra perspectiva en la que menciona que todo el universo está llegando a un punto de trascendencia generado por un ensayo error que culminará en su plenitud con la salvación de todo lo existente. Si se analiza esta tercera vertiente es factible pensar que la trascendencia solo se alcanzará experimentando en éste laboratorio gigantesco llamado realidad, en donde toda experiencia sea buena o mala permite dar un salto de supervivencia. Según Teihard todos los movimientos espirituales han encontrado en esta idea el punto fuerte, pues han transmitido la idea de que la plenitud sólo se alcanzará al trascender en esta vida por medio de un camino de espiritualidad en el cual todo ser humano pasará de un punto de perdición a uno de regeneración por medio de una senda espiritual.
En este tiempo es más común ver una relación estrecha entre lo espiritual y los diferentes movimientos humanistas (incluida la tanatología), a fin de encontrar un punto de unión que permita al hombre ser consciente de su necesidad de trascender. Algunos de los puntos en común entre dos disciplinas (teología y tanatología) de la existencia humana son:
I. El ser humano es un ser inacabado que esta en este mundo con un objetivo aparente. Pero el mismo debe ser capaz de descubrir cual el propósito de su existencia por medio de experimentar el vivir.
Il. El hombre atraviesa por un proceso cíclico entre lo nuevo-viejo-nuevo. Cuando nace inicia una senda que poco a poco se va haciendo vieja, pero en esta paradoja existencial, mientras mas se acerca a su fin, se va acercando con mas fuerza a un camino renovado cumpliendo con ello un ciclo perfecto.
III. La existencia del hombre debe ser encaminada siempre a la trascendencia, sin embargo la misma realidad puede ocasionar que se denigre y pierda el sentido de su ser. Cuando esto ocurre y no se actúa en respuesta, inicia un proceso de denigración donde el hombre deja de ser humano para convertirse en algo inhumano.
IV. El mismo hombre puede suprimir la trascendencia de otro hombre por medio de la opresión. Esta relación limita la libertad individual y el verdadero amor ocasionando que exista odio entre los pueblos y la paz marcada por las religiones o filosofías se prolongue en llegar.
V. La trascendencia debe ser con consciencia. Una trascendencia sin consciencia se vuelve un caminar inauténtico.
VI. Es importante que el hombre actúe y piense conforme a su espacio temporal, pues de esa realidad surgen las respuestas a las interrogantes sobre el inicio y el final de la existencia.
Tanto la concepción del hombre como un ser perdido en este mundo (arrojado bajo la postura de Heidegger) con el propósito de vida de alcanzar la trascendencia y la de un ser inquieto en busca de un camino de vida nueva, no son posturas de las corrientes marxistas, humanistas o existencialistas, pues la antigua sabiduría judeo-griego-cristiana oriental (y desde el Siglo IV occidental) ya las manejaba y exponía con fuerza; colocándolas como la parte central de la relación entre Dios y el hombre.
De forma semejante la teoría crítica generada por la escuela francesa (escuela de Fráncfort) postuló por medio de Horkheimer (2000) que la trascendencia solo se logra al superar los obstáculos y dolores inevitables de la vida, mismos que no pueden ser superados por el puro intelecto (dialéctica negativa), pues según esta escuela, lo espiritual y sobre todo la necesidad del hombre de tener un contacto con lo interno, puede ser el camino para encontrar la lógica puesta por una esencia total en un mundo con aparente orden pero ilógico a la vez.
Hoy en día la tanatología es una disciplina que puede abordarse desde diferentes líneas (y no únicamente la terapéutica), pero es la filosófica la que debe aportar por medio de sus cuestionamientos una respuesta a la necesidad del hombre por alcanzar la trascendencia.
Martin Heidegger planteo con fuerza la interrogante: "¿Cuál es el sentido del ser?" cuando apenas a sus 18 anos leyó la tesis doctoral de Franz Bretano sobre Aristóteles y sus múltiples significados del ente. Si bien este encuentro de análisis al pensamiento griego fue de vital importancia para la formación de este autor existencialista, no fue hasta que conoció la teología de Kierkegaard y la fenomenología de su maestro Husserl cuando hablo de la importancia del "ser mismo" como fundamento de todo ente (Safranski, 2003).
Heidegger al igual que otros autores ya mencionados con antelación, entendían que la relación del hombre occidental con su realidad no es la misma que la del hombre oriental.
Para Martin tanto en el orden del pensamiento como del trabajo se ha estado atento al "ente", olvidándose por completo de todo lo que hace que el "ente" sea un "ente". En otras palabras menciona que el "ser" deja de ser "ente" cuando reflexiona y comienza a participar de su existencia.
La fuerza en la filosofía de Heidegger se centra en entender que es el "ser", aspecto que se logra cuando el hombre vive y experimenta su propia existencia (Dasein), aun cuando no se dé cuenta de lo que eso significa. Esta postura que hace énfasis en el existir busca de alguna manera que el hombre trascienda a su temporalidad, entendiendo que no es un árbol o una máquina estática, sino un ser participativo de una realidad que le permite contar con cierta libertad en medio de un mundo social.
Para Heidegger es vital que el ser humano no se aislé (a diferencia de las filosofías renacentistas), sino todo lo contrario, debe buscar ser considerado como un "ser el mundo" en un "ser con los otros", pues sólo asi lograra alcanzar la trascendencia y tener una existencia genuina dentro del mundo que habita. Este proceso de relación con el "otro" también implica una conexión espiritual plena.
Si bien Martin Heidegger tuvo una breve formación religiosa, en la mayoría de suspostulados es dificíl encontrar el concepto de un Dios de manera positiva, por lo que su idea detrascendencia no está centrada en una idea de vida después de la muerte dada por una divinidad,sino por el mismo Ser que es capaz de sobreponerse de sus limitantes para "estar ahí" y "ser ahí".
Pero Heidegger no sólo puso énfasis en las cuestiones psicológicas por las que atraviesa el ser humano en su deseo por conquistar su propia existencia, pues también desarrollo una teoría ontológica con base a la temporalidad, misma que fundamentó que todo momento histórico que vive el hombre está determinado a un tiempo pasado y un tiempo futuro. Desde su pasado se concibe como un ser que tiene una historia de vida que le recuerda que está presente en una realidad. Desde su futuro se ve como un "ser para la muerte" entendiendo que en algún punto se terminará su caminar por esta realidad y será ahí donde se cuestione si tuvo algún propósito su existir o sólo fue un "ente" arrojado a la nada para desaparecer sin ninguna trascendencia. Alhombre se le ha encargado la misión de ser, interactuar y transformar el mundo, aspecto que debe ser criticado sino lo consigue (Heidegger, 2011).
Pero ¿Por que el tema de la trascendencia ha llegado a ser tan importante para el ser humano? Desde diferentes horizontes es factible observar a diferentes filósofos abordar esta temática y lo han hecho con el fin de que el individuo sea consciente de su realidad y trabaje arduamente por no estancarse. Pero ¿Qué hay detrás de este esfuerzo compartido por teólogos, filósofos y guías espirituales? Nietzsche (2006) menciona que el objetivo de hablar de trascendencia deriva de la necesidad de romper con el concepto limitante de la teología con base a la superación de la metafísica. Para este autor y otros tantos de su misma línea de pensamiento, las religiones y en particular el cristianismo, ha elaborado una onto-teología que desde platón se ha mantenido a lo largo de los siglos y tiene que ver con la separación entre el mundo físico-sensible y el mundo metafísico supra-sensible, haciendo que el ser humano se limite a esta percepción del universo y viva sólo para alcanzar lo supra olvidándose por completo de lo intra-histórico. En otras palabras, la crítica hecha a la religión de Jesús (con mayor influencia en occidente) se centra en que se piensa mucho en el mas allá y se exhorta poco a vivir plenamente en el más acá dejando de lado un equilibrio.
Así pues se puede concluir que el hombre tiene una idea de trascendencia que lo convierte en "Ser" entendido desde su historia, que al mismo tiempo es la historia del mundo que lo limita a un tiempo determinado. De igual modo el "ser" puede ser entendido no como un estado estático apartado del tiempo, sino como una parte plena y vital que se fundamenta y está en constante movimiento a fin de encontrar al final de su vida el sentido de la misma, con la convicción plena de que todo lo experimentado sirvió para existir plenamente. Pero no tendría sentido una idea de trascendencia sin un concepto espiritual, algo vital para relacionarse en este mundo y la realidad total. Todavía en estos tiempos existen corrientes filosóficas analíticas del lenguaje que discuten con mucha vehemencia no tanto en si existe o no una divinidad que permite alcanzar la vida después de la muerte, sino en el significado (concepto) propio de la palabra "Dios"; con la intención de mostrar si realmente tiene sentido buscarlo y rendirle obediencia. A lo largo de la historia éste ha sido el dilema por excelencia de los eruditos del pensamiento humanista y gran parte de que haya durado hasta nuestros días se debe a la teoría positivista de la ciencia que quiso comprobar de forma empírica lógica el sentido de Dios en la vida humana.
M. J. Charlesworth (1972) menciona de manera tajante que para mostrar que el concepto de Dios o espiritualidad no es ilusorio, se necesita en de cierta forma la prueba de su relación con la realidad y no meramente de un lenguaje religioso, pues la religión no es un ámbito irracional. Para este autor y en concordancia con Dewi Zephaniah Phillips (2001) es claro que existe un Dios y un mundo espiritual capaz de guiar a una vida plena, pues en su lógica de experiencia solo basta con observar al ser humano no en sus rasgos oscuros y de destrucción, sino en los de paz y esperanza que a fin de cuentas son los que valen la pena cuando se presenta el último aliento de vida.
Hoy en día es necesario retomar diferentes conceptos y darles la unión que les corresponde.
Dios y lo espiritual como parte importante de la vida del hombre en su creencia innata de alcanzar la plenitud y el hombre como parte activa de una realidad en la que está obligado a tomar decisiones y convertirse en un "Ser" real por su experiencia de vida, entendiendo que cada nueva decisión lo acerca o lo aleja del tan anhelado deseo de trascender. La muerte como el limite temporal de todo y el umbral donde el dolor desaparece para dar pie a la plenitud del universo. Estos conceptos hoy en día son parte importante de una tanatología filosófica que busca explicar desde diferentes horizontes al ser humano, su interacción con la realidad y su creencia espiritual en el mas allá.
REFERENCIAS
2. Charlesworth, M. J. (1972) "Filosofia y religión: los enfoques históricos"Macmillan, Londres.
3. Heidegger, M. (2011) "El ultimo dios". Revista de filosofia. Cordoba.Año VI. N° 8-9
4. Horkheimer, M. (2000) "Anhelo de justicia. Teoria critica y religion". Trotta, España.
5. Nietzsche, F. (2006) "El nihilismo europeo: fragmentos póstumos". Editorial Biblioteca Nueva, Madrid.
6. Phillips D.Z. (2001) "Religion and the Hermeneutics of Contemplation"Cambrige University, Londres.
7. Safranski, R. (2003). "Cronologia de Martin Heidegger. Un maestro de Alemania. Martin Heidegger y su tiempo"Tusquet, España.
8. Teihard de Chardin, P.(1986). "Elfenómeno humano". Taurus Ediciones, S.A. Madrid.
9. Withehead, A.(1961) "El devenir de la religión"Ediciones Nova, España.

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