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DE LA PERSONALIDAD AL ESPIRITUALIDAD, DEL EGO-ÍSMO AL EGO
DE LA PERSONALIDAD AL ESPIRITUALIDAD, DEL EGO-ÍSMO AL EGO
El ser humano es sepultado por la persona, lo que nubla su misión y su conocimiento de sí mismo, la personalidad sustituye a la espiritualidad, la persona, en su inconsciente transpersonal, al espíritu y la religión del ego (ego-ismo) al ego (la energía de la creación en su principio).
El ego-ismo no es parte del ser humano ni de su espiritualidad, se encuentra en la estructura psíquica a través del inconsciente transpersonal y se manifiesta en la estructura social, de la persona, solo le interesa el, en relación con la sociedad, constantemente vive en el pasado, cree que él es el centro del universo y de la creación, y la sociedad está a su servicio y a su disposición. Ego-ismo es un concepto, que regularmente se utiliza, para quienes sólo piensan en sí mismos y buscan satisfacer sus deseos personales, por lo regular, es con esta termino como se le define, sin embargo, desde la visión transpersonal es en esencia una forma institucionalizada de llevar una vida religiosa donde el creador es sustituido por la persona, la cual desconoce su origen y vive adorándose a sí mismo, tiende a disfrazarse del “ego” haciendo creer que contiene en si el conocimiento ancestral basado en el amor, la verdad absoluta, la existencia indudable e incuestionable de la presencia del creador, para aparentar ser lo que no es y manipular a los otros y al mundo que le rodea.
El ego-ismo como parte de la estructura psíquica, necesita ardientemente a la sociedad, sin ella su mundo no tiene sentido, son las demás personas por las que vive y se desenvuelve, incluso es capaz de morir, sin ellas su existencia se nulifica, constantemente está en búsqueda de la felicidad, que más que un estado de satisfacción o de plenitud, es una idea recurrente e incumplible por sí misma, porque no significa nada, es una maravillosa utopía que le permite justificar su actuar y forma de comportarse, aunque le encanta vivir sufriendo, el cual es su energía por la que se mueve en la vida, sufre por todo y por nada, crea deseos que son ilimitados, incrementándolos a cada momento, nunca se encuentra satisfecho, no hay forma se satisfacer lo ilimitado y como consecuencia refuerza su verdadera necesidad, el seguir sufriendo.
Podríamos decir que en la persona (egoísta) predomina la estructura psíquica sobre la estructura espiritual, es decir, su inconsciente transpersonal domina su forma de vivir, la cual se orienta siempre de acuerdo con su valoración personal manipulando y menospreciando a la sociedad. Realmente hace una religión del ego (que se disfraza de su verdadero ego, de la energía que impulsa su espíritu) al que idealiza, y juzga todos los acontecimientos desde el punto de vista de un acercamiento a la felicidad pero en el fondo es el sufrimiento, la energía que lo mueve.
Cuando la estructura psíquica se sobrepone a la estructura espiritual, el inconsciente transpersonal toma el mando de la persona, el egoísmo se vincula directamente con la personalidad, este toma la forma del “Yo introyectado” (parte de la estructura de la personalidad, que se manifiesta en la frecuencia de la enfermedad) y recurre a sus manifestaciones para manipular el mundo que le rodea, el conocimiento ancestral basado en el amor, la verdad absoluta, la existencia del creador se sepulta por la institucionalización del egoísta que necesita el poder como forma para satisfacer su necesidad de ser superior a los demás y marcarles el supuesto camino hacia el conocimiento y la verdad.
Las personas no saben que la felicidad es tan solo como una quimera, como un sueño idealizado y como consecuencia constantemente se encuentran a su búsqueda, el egoísta institucionalizado se encarga de hacerlo creer que es una gran realidad pero que podrá llegar a ella a través del sufrimiento, reforzándole su necesidad de sufrir, y cuando lo consiguen, le venden la necesidad de pagar por ser felices al costo que sea.
El sufrimiento es la sensación desagradable generada por cualquier condición que somete a la persona al desgaste innecesario de lo que cree como su fin último, la felicidad. El sufrimiento puede tener infinidad de causas indirectas aunque al final es la búsqueda de su quimera, de su falacia, del producto que le han vendido los egoístas institucionales y que él ha comprado al costo más alto, el creer que solo sufriendo se puede ser feliz.
En sentido estricto de la palabra culpa, es la falta o delito que provoca un perjuicio o daño realizado a otra persona, puede ser voluntario, trayendo consigo la culpa dolosa y si es involuntario representa una culpa negligente, aunque la persona que necesita sufrir, necesariamente hará de ella el pretexto exacto para justificarse. El ego-ismo necesita la culpa porque genera una sensación dolorosa que representa la necesidad de sufrir para conseguir su meta última, la felicidad. La culpa tiende a manifestarse como activa cuando va dirigida hacia los demás, sin ubicar específicamente hacia quien, su emoción codificada es la ira (surge de la alteración de la emoción del enojo) tiende a destruir lo que le rodea o pasiva cuando se dirige hacia la misma persona, sin saber en concreto porque, su emoción codificada es la angustia (surge de la alteración de la emoción de la tristeza) tiende a generar la propia destrucción. Se encuentran ligadas de tal forma que cuando se presenta una, ya sea activa o pasiva, posteriormente se presenta la otra, sin embargo, lo que busca es generar más sufrimiento, a través de justificar su comportamiento como un medio para ser felices.
La victimización es por un lado, el sentirse superior a los demás y creer que se encuentra por encima de la sociedad, del mundo que le rodea, cuando se les victimiza, por el otro, el sentirse menos al considerar que no posee ningún valor, para darse con el palo del sufrimiento, la persona por si misma se victimiza.
Tanto la culpa como la victimización son parte del aprendizaje de vida que se genera en torno al medio en el cual se crece, principalmente de la familia, en ocasiones este aprendizaje inicia antes de nacer, es un estilo de vida para las personas que se encargan de proyectarlo sobre aquellos que dependen de ellos, al ir creciendo lo consideran como parte del diario vivir y lo introyectan haciendo que sea suyo, como parte esencial de su vida, el egoísmo está haciendo su trabajo.
La soledad es la sensación de vacío, de no encontrar a nadie como respaldo para compartir las experiencias que la vida proporciona, es el deseo de que los demás cumplan con las expectativas que se ha formado y que los otros deben de cumplir, sin cuestionar, pensando que los únicos deseos que valen son los de él, que el mundo debe de girar en torno a sus expectativas porque es el centro del universo, es su dios. No importan los demás solo importa la persona (egoísta) que la experimenta, es el centro del universo, es principio y fin, es sentirse solo aun cuando se encuentre en compañía, también es el pensar que nadie en el mundo que le rodea es capaz de comprender lo que quiere o necesita.
La responsabilidad es la acción obligada de la persona cuando decide crecer para tomar el camino que lo conduce al autoconocimiento, meta de la consciencia, es poner manos a la obra, es actuar para satisfacer las necesidades reales que se producen en la persona y satisfacerlas, primero se es responsable de sí mismo y luego estará listo para responsabilizarse de los demás. De igual forma que el respeto, la honestidad y la responsabilidad inician en la persona, en una relación intrapersonal, así lo es el compromiso, que es el deber ante sí mismo originado por la honestidad y la búsqueda de satisfacción que obliga la acción de apoyarse, solo se puede ser comprometido cuando este, lo hace hacia sí mismo, cuando lo consigue, entonces está listo para comprometerse con los demás y con el mundo que le rodea.
Las relaciones sociales, expresión de la estructura social, inicia en el proceso de la intra relación, nivel donde la persona se comunica consigo mismo por medio de sus códigos de creencias que le indican cómo debe de ser la sociedad, son las personas significativas a través de las proyecciones, establecidos en su comportamientos, quienes le generan las creencias, la persona no tiene la consciencia de analizarlas, ya sea por su desarrollo psíquico, cuando se es niño, ya sea porque no lo desea, dando paso a los introyectos, los cuales se forman cuando los da como ciertos y los obedece, ahora esos aprendizajes son suyos y funcionara en el mundo que le rodea a través de ellos.
El segundo nivel de la estructura social es la interrelación, es la comunicación directa con los demás, por lo regular, está supeditada a lo que marca la sociedad a través de la moda y la cultura, es la sociedad quien determina las formas de vivir válidas y aquellas que se encuentran consideradas como contrarias para el “sano compartimiento” de la persona, es en este nivel donde el egoísmo aparece con regularidad determinado la forma que se debe de seguir, incluso aparentando lo que no se es, las máscaras y los disfraces sirven, entonces, para ocultar las intenciones reales de las personas. En este nivel la persona se expresa en torno a la sociedad, la cual se encarga de dirigir su vida.
La consigna principal es engañar al otro, para no mostrarse como se es siendo persona, ya que si lo hace, considera que quedaría al descubierto y sus posibilidades de éxito en sus estrategias manipulativas se irían por la borda, aunque sin darse cuenta, por la carencia de consciencia, el fracaso tarde o temprano se va a presentar, lastimando su religión, 'el egoísmo'. La persona engaña porque tiene la necesidad de manipular a los otros, como una forma de obtener poder.
En este nivel de la estructura social, la interrelación, el ser humano está listo para mostrar a otros seres humanos el camino a seguir cuando estén listos para reconocer su sentido de vida transpersonal y trascendente, acceder a la iluminación y poder compartir el conocimiento ancestral basado en el amor, la verdad absoluta, la presencia y existencia del creador, generando los distintos caminos a seguir, siempre caminos más simples y sencillos, como lo es la misma iluminación. Cuando el ser humano lo decide puede recurrir a las técnicas de Contemplación para conseguir mejores entendimientos en torno a lo que observa de las relaciones sociales de los demás y del funcionamiento del mundo que le rodea, al combinarla con la Meditación, los resultados son maravillosos.
El tercer nivel de la estructura social es la supra relación, en el ser humano es la comunicación con lo divino y lo sagrado, en el caso de la persona, es ese dios que se encuentra en todos lados menos en él, aunque constantemente, lo busca en el cielo. La persona egoísta institucional ocupa esta creencia para que los demás los sigan, su necesidad de poder se hace realidad en este nivel, mientras el egoísta sometido tiende a considerar su presencia sin ningún sentimiento, para ambos la necesidad de sufrimiento es la base para sostenerse en este código de creencia.
En el ser humano, es la manifestación plena del Uno con el Uno, la Unicidad, es la revelación completa del creador en él y el en el creador, el espíritu contenido en todos los espíritus, es la sensación de estar en todos los instantes de la creación y poderlos disfrutar, ubicarse en el cosmos donde no hay principio ni fin, donde no existe centro ni borde, todo es contemplación y plenitud. La técnica por excelencia que ocupa el ser humano para entrar en contacto con lo divino, con lo que es, es la Oración.
Ahora es necesario abordar la estructura espiritual y sus diferentes niveles (el despertar espiritual, la autorrealización y la iluminación) asimismo la visión que a través de la historia del ser humano se ha gestado. La como la han definido, conceptualizado y descrito algunos de los estudiosos del tema.
Para Grun (2008) La espiritualidad es percibida como una vivencia interna de sentirnos vivos. Muchas veces caracterizada por un sentimiento de integración con la vida y el mundo; como un proceso funcional dinámico, que se desarrolla en la singularidad del sujeto y posteriormente se expresa en lo social. La espiritualidad nos permite sentir la vida, tanto en la vida individual como en la comunitaria, como un todo lleno de sentido.
Para algunos filósofos griegos la espiritualidad es la idea que se entiende como la oposición entre la materia y el espíritu. Es la búsqueda incansable del sentido de la vida que trasciende lo material a través del espíritu. En su manifestación por medio de sus actos genera la espiritualidad.
Por su parte Santo Tomas de Aquino agregó que solo la contemplación de Dios, suprema verdad trascendente, puede hacer plenamente feliz al ser humano. Se pueden contemplar las verdades de este mundo, lo cual nos dará una cierta medida de felicidad, sin embargo.
Por su parte Santo Tomas de Aquino agregó que solo la contemplación de Dios, suprema verdad trascendente, puede hacer plenamente feliz al ser humano. Se pueden contemplar las verdades de este mundo, lo cual nos dará una cierta medida de felicidad, sin embargo solamente la contemplación de la Verdad suprema, Dios, nos hará plena y perfectamente felices. Dicha contemplación es posterior a la existencia en este plano de vida, como también lo es la felicidad lograda. La contemplación completa de Dios, solo es posible en la vida eterna, posterior a la muerte, por lo cual la vida terrenal debe de ser ordenada y supeditada a la suprema verdad trascendente.
El ser humano busca encontrar y explicar todo aquello que este más allá de él mismo. Esta búsqueda, es en esencia, la expresión de su dimensión espiritual. Es la búsqueda de respuestas ante su experiencia de finitud, pero también, de frustración y de falta de sentido para comprenderse a sí mismo.
Según Foucault. Se podría denominar espiritualidad a la búsqueda, a la práctica, a las experiencias a través de las cuales el sujeto realiza sobre sí mismo las transformaciones necesarias para tener acceso a la verdad. Denominaremos por tanto la espiritualidad al conjunto de estas búsquedas, practicas o experiencias, entre las cuales se encuentran las purificaciones, la ascesis, las renuncias, las conversiones de la mirada, las modificaciones de la existencia que constituyen, no para el conocimiento sino para el sujeto, para el ser mismo del sujeto, el precio a pagar para tener acceso a la verdad.
El Espíritu en el ser humano es una fuerza inmaterial, sencilla, dinámica, capaz de acceder al conocimiento de todos los seres humanos de todos los tiempos, la verdad absoluta, la existencia incuestionable de la presencia del creador y de cada una de sus manifestaciones dentro del cosmos y como consecuencia del mundo que le rodea.
El espíritu, y el cuerpo son unidades que están intrínsecamente unidas y actualizan la unidad del ser humano como tal, se complementan con sus estructuras psíquicas y sociales. El espíritu es inefable (no se puede explicar con palabras) e inabarcable (todo lo que se pueda decir de él no tendrá la posibilidad de abarcarlo en su totalidad) así como lo es el cosmos, del cual es una parte de él, tan solo una molécula de carbono, que por sí misma contiene en sus adentros el momento único e irrepetible de la creación.
En los seres humanos no existe diferencia alguna, es el camino que conduce del autoconocimiento, de la estructura psíquica, en la consciencia, a través de la hiperconsciencia, paso final para dejar de ser personas, hacia el despertar espiritual, primer nivel, de la estructura espiritual, es un avanzar sobre paso seguro en un terreno que facilita el andar, en este estado no existen múltiples niveles de consciencia, solo existe el despertar espiritual, la puerta de entrada que se ha abierto de par en par de la casa donde se aloja el conocimiento ancestral basado en el amor, el creador, que ha sido alcanzado por distintos seres humanos en diferentes tiempos y momentos.
En psicología del despertar, John Welwood nos muestra que para descubrir nuestra plenitud en tanto que seres humanos- algo ciertamente esencial para la supervivencia y la evolución de la humanidad y del planeta- debemos reconocer y reconciliar estos dos aspectos complementarios de nuestra naturaleza, el absoluto y el relativo, el suprapersonal y el personal, el celeste y el terrestre.
Hay que vivir en la plenitud para entender su significado, ser plenos significa estar completamente satisfechos con lo vivido, con el mundo que nos rodea y con el universo, es sentir la presencia del creador dentro de sí mismo, es comprender que como parte de la creación, el creador está conmigo porque yo mismo soy creación y en todo momento soy capaz de crear lo nuevo y diferente para ser usado por los otros seres humanos de todos los tiempos, la trascendencia misma.
La persona tiende a generar diferencias, incluso a creer que existen niveles de conocimiento de seres humanos más avanzados, generando con ello la necesidad de etiquetar entre el que sabe más o sabe menos, en la personalidad esto tiene sentido a partir de la religión del ego, el egoísmo, que busca introducir las diferencias para el dominio de unos cuantos que se creen los únicos que pueden representar y conocer lo que el creador quiere para todos, en su búsqueda de poder y sometimiento que satisfaga su hambre de manipulación y control sobre los demás, el creador no necesita de ellos, para darnos a conocer lo que cada uno puede realizar si se lo propone, solo los observa para cuando estén listos y emprender el viaje, en primera instancia, hacia el despertar espiritual, primer nivel de la estructura espiritual del ser humano, donde se encuentra la puerta de entrada al conocimiento de todos los seres humanos de todos los tiempos basado en el amor, por lo cual, son los egoístas institucionales y los sometidos, los que ocupan de palabra, su nombre (dios), porque tampoco lo pueden sentir, su espiritualidad no ha sido desarrollada.
Cuando se ha establecido el contacto pleno con los otros seres de luz que comparten esta existencia, mediante el trabajo espiritual, el ser humano alcanza su libertad total, la estructura social pierde todo sentido, las personas lo ven como una amenaza ante la institucionalización del egoísmo, los pseudo representantes del creador le temen y ven en él un peligroso adversario al que hay que eliminar a toda costa, es un gran peligro para el sistema que manipulan y controlan, sin embargo cuando la persona se ha despojado de sus disfraces y máscaras, está listo para regresar como ser de luz y se produce su despertar espiritual.
Cuando se ha establecido el contacto pleno con los otros seres de luz que comparten esta existencia, mediante el trabajo espiritual, el ser humano alcanza su libertad total, la estructura social pierde todo sentido, las personas lo ven como una amenaza ante la institucionalización del egoísmo, los pseudo representantes del creador le temen y ven en él un peligroso adversario al que hay que eliminar a toda costa, es un gran peligro para el sistema que manipulan y controlan, sin embargo cuando la persona se ha despojado de sus disfraces y máscaras, está listo para regresar como ser de luz y se produce su despertar espiritual.
No obstante, aunque parezca que se habla de cuestiones personales, ligadas a la historia de cada ser humano, se deberá tener presente que no se trata sólo de la propia plenitud, pues nada de eso existe de manera estrictamente individual; se trata, en definitiva, de la plenitud de toda la humanidad, porque solo a través de ella es posible que se realice, la misión suprema que es la trascendencia.
Para Osho (1995) Los viejos dogmas han sido derrotados (junto con todas creencias erróneas). Las enseñanzas espirituales se fusionan con el ser y el espíritu brilla como un sol en su máximo esplender. El camino de la luz ha comenzado y el joven discípulo sigue aprendiendo cada día a ser mejor. Sabe que las cosas materiales son solo un medio para alcanzar el desarrollo del espíritu. Su voluntad es el bien para toda la humanidad. La palabra éxtasis proviene de ex, privación o fuera de, y del griego stasis, acción de estar. La persona experimenta un éxtasis místico deja de estar o, mejor dicho, ser consciente del mundo físico y mental para irrumpir en un estadototalmente diferente. El éxtasis es, pues, un estado en el cual la percepción del mundo físico, incluido el propio cuerpo, y mental, los pensamientos, emociones e imágenes, desaparece. En esta vivencia más allá de la percepción, uno no conoce o percibe al Uno como un objeto de conocimiento-percepción externo a sí mismo, uno se hace uno con Él. Es decir, aquí no solo se tiene “conciencia de unidad” sino de “Uno”, y no solo “conciencia de ser”, sino de “Único ser que es”. En éste nivel el ego se encuentra completamente integrado, ya no hay roles del ego que interfieran en la atención del maestro.
Nuevamente es importante resaltar que aunque hablamos de lo mismo, Osho ocupa su propio lenguaje, el cual en su sentido profundo y verdadero coincidimos en su totalidad, porque proviene de la verdad de un ser humano, de un ser de luz, del maestro que está dispuesto a guiar a sus alumnos y mostrarles el camino hacia el crecimiento y la expansión, al despertar espiritual.
Para Platón, la iluminación es la luz, es sinónimo de un conocimiento que se ha hecho posible, la verdad asumida como posibilidad, estado necesario para comprender la trascendencia. Asimismo es la obligación de desarrollar el conocimiento porque es la razón es la que nos distingue del resto de los animales. Lo esperado del hombre es ir hacia la verdad, el conocimiento es la vida plena, iluminada. En un sentido absolutamente espiritual. El espíritu es lo que define al hombre, por tanto tener una vida ascética será el objetivo final de la vida, entendiendo entonces: esclarecimiento interior, experimental o racional, es poner en claro, llegar al fondo, conocer. Es la experiencia de lo divino, sentir la presencia de Dios. Es un esclarecimiento interior místico.
Alan Watts precisa que la iluminación es la esencia de lo que está sucediendo aquí y ahora hasta el fin del cosmos. Por lo tanto, abarca todos los niveles y mundos, desde la materia más pesada hasta la más ligera y etérea y, al mismo tiempo, las trasciende. La iluminación es el estado de conciencia que ilumina toda la creación, haciéndola transparente, comprensible y accesible al ojo interior. Y el ojo interior ve es esto: Yo soy el universo, Yo estoy presente en todas partes. Por consiguiente, resulta paradójico que los iluminados, a la vez que trascienden en su conciencia todo el reino espacial, el tiempo y la casualidad, estén más presentes en este mundo que cualquier otro. Cuando te das cuenta de que eres infinito y eterno, cuando no tienes a donde ir y no tienes nada que buscar, esencialmente, te sientes aquí y ahora como en casa dentro del universo.
El iluminado no desaparece ante la sociedad, siempre está al servicio de ésta, esperando a otros ser humanos que están despertando de su pesadilla de ser personas, para indicarles cuál es el camino hacia la iluminación, el cual es bastante sencillo, él lo sabe, lo ha vivido y cada vez lo simplifica más, que ha llegado el momento de desterrar el aprendizaje de la persona egoísta institucional que le ha dicho que es imposible llegar a él, que solo le pertenece a Dios.
El iluminado no desaparece ante la sociedad, siempre está al servicio de ésta, esperando a otros ser humanos que están despertando de su pesadilla de ser personas, para indicarles cuál es el camino hacia la iluminación, el cual es bastante sencillo, él lo sabe, lo ha vivido y cada vez lo simplifica más, que ha llegado el momento de desterrar el aprendizaje de la persona egoísta institucional que le ha dicho que es imposible llegar a él, que solo le pertenece a Dios.
La iluminación es la máxima expresión de crecimiento y desarrollo que un ser humano puede lograr cuando así lo decide, el estado donde el espíritu y la energía originada como resultado de la creación, el ego, funcionan con total plenitud en cada uno de los momentos del diario vivir, es la comunicación perfecta, en lo intra espiritual, lo inter espiritual y lo supra espiritual, es ser el creador mismo, la iluminación definitiva, donde el espíritu a si mismo se ha trascendido, la estructura física alcanza un nivel de vibración solo comparado con el de la creación, su misión es formar los nuevos caminos hacia la iluminación para que otros seres humanos puedan acceder con mayor facilidad a través de ellos. El trabajo del iluminado es mostrar la maravillosa experiencia de vivir el cosmos, como totalidad integrada donde no existe principio ni fin, donde todo es maravilloso, todo es plenitud. El mismo creador, del cual es Uno le pondrá a su servicio todo lo que necesita para facilitarle su misión, alcanzando el éxito en todo aquello que realice. Nadie más que él sabe que lo que consiguió lo pueden conseguir todos, siguiendo las palabras de Jesús, el cristo, esto que hago yo lo puedes hacer tu y mucho más.
El iluminado tiene la certeza de que no ha llegado a este punto por casualidad, su destino ha sido conocer y dar a conocer el conocimiento ancestral basado en el amor, como forma de encontrar su trascendencia a través de la congruencia en la forma en que actúa en la vida cotidiana, el egoísmo hace creer que la iluminación es un estado inalcanzable para las personas, que solo ellos lo pueden lograr, suprimiendo sus sentidos, sufriendo.
La iluminación para los grandes maestros de la luz es tan cotidiana que produce temor en la ignorancia, dice un koan taoísta: el iluminado cuando tiene hambre come, cuando tiene sueño duerme; que más sencillo puede ser la vida que esto.
Las enseñanzas de la iluminación otorgan la verdadera plenitud. Incluso los bienes materiales son fáciles de obtener una vez que se comprende el simple hecho de que “los deseos son órdenes” y de que “todo lo que desees se te cumplirá” esa es la vida misma, si deseas sufrimiento recibes sufrimiento, si deseas bienestar recibes bienestar, si deseas la luz, solo voltea dentro de ti, que ahí está.
Ahora, tan solo abre la mente hacia ti, observa tu espíritu, actívelo con la energía original de la creación, el ego, y prepárate a crecer y expandir tu ser en la espiritualidad, ha llegado el momento de disfrutar la vida cotidiana de forma integral, el creador eres tú y tu con él, siempre lo has estado, siempre lo has sido.
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