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Psicoterapia Transpersonal de la Expresión Emotiva y la Imaginería
Psicoterapia Transpersonal de la Expresión Emotiva y la Imaginería
En este capítulo se plantean los Fundamentos teóricos de la Psicoterapia Transpersonal de la Expresión Emotiva y la Imaginería (PTEEI). Se definirá los principales conceptos y postulados que la sostienen.
Navegar a través de lo transpersonal es transitar por aguas tormentosas, y a veces por momentos e instantes de mucha calma y remanso. Con mucha facilidad este tema, para algunos, cruza por los caminos de la religiosidad dando lugar a la creencia de que cuando se habla de transpersonal se está tratando asuntos de algún tipo de religión. Por desgracia hoy en día muchas personas con distintos intereses y necesidades ocupan la palabra transpersonal de manera arbitraria. De forma didáctica podemos definir lo transpersonal desde tres áreas:
La primera es el transpersonal místico: es capaz de asimilar el conocimiento ancestral acumulado por el pueblo y la cultura. En ocasiones, las personas que las trasmiten reciben el nombre de chamanes, brujos, nahuales, magos, maestros, iniciados, etc. De muchas formas, los psicoterapeutas transpersonales, les debemos lo incuestionable de que siempre han mantenido su bandera en lo más alto, incluso al costo de su propia vida. No podemos olvidar las historias de transpersonales místicos, como muestra un botón: Geordano Bruno, místico que planteaba un universo infinito donde la tierra era una parte más del cosmos y no su centro, él culminó sus días en la hoguera sentenciado por la Santa Inquisición alrededor del S. XVI, así como Geordano Bruno cientos de miles de transpersonales perdieron la vida atreviéndose a contar una verdad distinta a la de la ignorancia, aquella que se sostiene por la necesidad de algunos, de que el universo debe de ser sometido a sus intereses y creencias, el místico transpersonal es capaz de conectar el cielo y la tierra, con el simple hecho de mirar hacia arriba puede entender lo que está sucediendo abajo, de conocer el sentido pleno del conocimiento.
Como el caso de Geordano Bruno, también podemos mencionar a Nicolás Copérnico. Astrónomo polaco. Formuló la teoría heliocéntrica, en la cual la tierra no es el centro del universo, sino un planeta más en un sistema que gira en torno al sol, iniciador de la revolución científica, sus aportaciones sirvieron de base a Galileo Galilei e Issac Newton en sus postulados, generando un profundo cambio en la filosofía y la religión. Sus aportaciones alcanzaron un nivel de trascendencia que va más allá del ámbito de la astronomía y la ciencia para marcar un parte aguas en la historia de las ideas y de la cultura, fue perseguida por la Iglesia por su forma de pensar.
Nuestro pueblo ha sido tierra fértil para generar una gran cantidad de místicos transpersonales, en todos los tiempos. Prácticamente en cada rincón es posible encontrarlos a nuestro paso, en ocasiones no es fácil reconocerlos, tienden a pasar desapercibidos, no les interesa ser conocidos o reconocidos, su andar es lento y seguro, saben quiénes son y lo demás carece de importancia, sin embargo, si te acercas a ellos corres el riesgo de experimentar sensaciones que te pueden resultar desconocidas.
El segundo, es el seudo transpersonal que se encuentra encarnado en algunas personas con ciertos conocimientos ancestrales, que en la mayoría de los casos no entienden totalmente, llegando a usar distintas sustancias psicotrópicas en personas que no están preparadas para consumirlas, y con ello generan un engaño. También a través de sus acciones forman e imparten cursos, talleres y conferencias. Consideran que la transformación de la persona en un ser humano se puede gestar de un momento a otro, solo con su presencia, sin que recuperen su experiencia de vida, sólo considerando los hechos que refuerzan la frecuencia de la enfermedad en la que viven los participantes de estos eventos, mucho menos consideran, lo profundo del despertar espiritual, el estado de total tranquilidad donde el entendimiento de todo lo que te rodea se hace realidad y también su misión en la vida, el acceso al conocimiento ancestral basado en el amor, algunos seudo transpersonales desvirtúan totalmente el conocimiento ancestral, en ocasiones usan las técnicas de mercadotecnia actual para darse a conocer y realmente son notables en este punto.
Finalmente está el psicoterapeuta transpersonal que es capaz de recuperar el conocimiento ancestral del místico, la acción ininterrumpida del seudo transpersonal y un conocimiento amplio basado en la ciencia y en la espiritualidad. Convierte la palabra en el mejor instrumento terapéutico para mostrar a otros la vivencia del amor, la experiencia de ser parte de un devenir de conocimientos íntimamente ligados entre sí y formulados por los seres humanos de todos los tiempos, es capaz de facilitar los procesos de crecimiento a los pacientes que recurren a él, genera la confianza necesaria y está listo para abrir y cerrar posibilidades que le permitan crecer en comunión con el paciente. Entiende y descifra los códigos de creencias con los que se mueven las personas que lo consultan, permite que el paciente descubra el sentido que han tenido en su vida. A partir de este momento nos introducimos en la maravillosa experiencia de la psicoterapia transpersonal de la expresión emotiva y la imaginería.
Durante el transcurso de la evolución de los distintos enfoques terapéuticos encontramos, que algunos autores lo determinan de la siguiente manera: “Las teorías, en orden de aparición se clasifican en: Teoría Psicoanalítica o Freudiana, pertenece a la primera fuerza y su principal representante es el Dr. Sigmund Freud. La teoría Conductista-Positivista que es la segunda fuerza cuyo principal representante es el Dr. B. F. Skinner, y la Teoría Humanista o Existencial, tercer fuerza” (Polo, 2004). Hasta ese momento existían esas tres fuerzas.
La cuarta fuerza corresponde a la Psicoterapia transpersonal, lo transpersonal ha sido desde hace milenios investigado. El término transpersonal significa “más allá de la persona”, se refiere a las experiencias, procesos y eventos que trascienden nuestra limitada sensación de identidad (Daniels, 2005). En términos generales, los seres humanos vivimos menos de cien años, nuestra cultura y civilización está datada a no más de treinta mil años y la especie ciento cincuenta mil años, el universo trece mil millones de años, nuestro paso por esta vida tan solo es un suspiro que se pierde en el tiempo.
La PTEEI nace como algunas psicoterapias a partir de las evidencias y del arduo trabajo que en consulta con miles de pacientes se ha realizado. Tal como lo menciona Naranjo (2004) con respecto a la psicoterapia Gestalt, “…trascendió sus formulaciones teóricas sobre ella misma, cuando Fritz se liberó del ‘elephant shit’ y de la necesidad de validar su práctica a través de racionalizaciones académicas”… por esta razón, dicho enfoque resulta ser “más un arte que un sistema psicológico”, justo como es, hasta este momento, la PTEEI.
Con esta clase de argumentaciones, lo menos que pueden hacer quienes se interesan por fundamentar y ampliar la riqueza de la problematización del pensamiento psicoterapéutico, es empezar a preocuparse y ocuparse por el terreno profesional y teórico en que se asienta su propuesta.
Ahora es el momento de iniciar el proceso de definir los conceptos que sustentan a la PTEEI, no sin antes comentar que esta psicoterapia rompe, por mucho, con los moldes que anteriormente se han planteado, yendo más allá, como es el caso de lo Trans, de la psicoterapia misma, considerar que todo lo que acontece en una persona tan solo está dentro de ella es como concebir que la tierra es el centro del universo y no una parte esencial del mismo.
La PTEEI es un conjunto de técnicas y procedimientos debidamente integrados, basados en la ciencia (en ella participan la psicología, medicina, sociología, antropología, filosofía, el estudio de las religiones y creencias, y los avances científicos de todos los tiempos), y la espiritualidad (la manifestación del espíritu de cada ser humano, esencia del amor en donde se encuentra el conocimiento ancestral y trascendente de todos los tiempos).
La PTEEI es ciencia y arte, el psicoterapeuta transpersonal debe ser un artista que permita que el paciente moldee su camino, por medio del bagaje de conocimientos terapéuticos que posee, el cual debe de cortarse a la medida de las necesidades de quien recurre a él. Tanto paciente como psicoterapeuta son dos artistas en distintos niveles, el del conocimiento de la conducción de las historias de vida a partir de la espiritualidad, y aquel que necesita contar sus historias y que está en búsqueda de su autoconocimiento.
El objetivo principal de la PTEEI es que el Ser humano rescate lo que fue, es y busca proyectar en el futuro, está en función del universo de donde es una parte esencial, se basa en la historia personal del ser humano la cual empezó mucho antes de su nacimiento, cuando sumamos todas las historias personales obtenemos la historia de todos. Surge del principio del holismo en donde el todo es mucho más que la suma de las partes y también que en cada parte existe el conocimiento del todo.
La PTEEI integra el saber de las principales corrientes psicoterapéuticas existentes, no las juzga solo las entiende como parte de un proceso evolutivo, que busca el crecimiento del ser humano, aunque en su desarrollo es una concepción totalmente nueva, lo viejo se renueva y lo nuevo envejece, es un todo debidamente integrado. Su objeto de estudio es el ser humano transcendente, cuando en un momento histórico determinado, a través de sus acciones generara obras que van a ir más allá de la frontera del tiempo creando un legado para la posteridad que será tomado por otros que buscan su propio camino. Y su meta es el desarrollo de todas sus potencialidades para que pueda acceder a la espiritualidad, al conocimiento ancestral basado en el amor, el ser humano mismo.
Cuando un ser humano no es capaz de adaptarse a lo que está sucediendo en su vida, ya ha recurrido a sus mecanismos adaptativos sin éxito, entonces es posible que necesite un apoyo externo, éste puede ser por parte de un terapeuta de la PTEEI, el cual determinará la forma de la atención y propondrá las mejoras estrategias de intervención para facilitar su llegada a la espiritualidad, quien solicita el apoyo de un terapeuta, recibe el nombre de paciente.
La vida es una lucha incesante entre lo que se piensa y se siente, los sentidos limitan el conocimiento del mundo y del universo la percepción solo nos presenta lo que creemos que conocemos tendiendo a la adaptación para seguir adelante, cuando el equilibrio se rompe, se genera un caos que lleva a la búsqueda del equilibrio y el crecimiento. La homeostasis, capacidad para mantener una situación interna estable, se hace presente, compensando los cambios en su entorno, ante todo la sobrevivencia tiene prioridad para mantener el equilibrio.
En la PTEEI la comunicación con el paciente trae consigo mensajes en las historias de los pacientes que deben ser traducidas por el psicoterapeuta para facilitar la consecución de la meta final; la espiritualidad. Las narraciones literales de los acontecimientos son puertas de entrada a un conocimiento mayor que solo puede ser entendido a través de las emociones y los símbolos. El terapeuta de la PTEEI debe ser capaz de expandir su conocimiento y adentrarse en el momento trascendente del paciente, para acompañarlo en su viaje, entendiendo su momento histórico y facilitándole los recursos terapéuticos necesarios para que sea capaz de despojarse de aquello que en algún momento le sirvió para adaptarse a la vida pero que hoy dejó de servir o tal vez nunca fue suyo.
Visión del ser humano
El ser humano es un ser, que como totalidad unificada, funciona como un organismo que está constituido por las siguientes estructuras: FÍSICA, PSÍQUICA, SOCIAL Y ESPIRITUAL; las cuales colaboran en busca del equilibrio del organismo y del éxito de la persona (Polo, 2010). Donde pasado, presente y futuro es tan solo un instante, se tiene el conocimiento acumulado de todos los seres humanos de todos los tiempos, siempre está en movimiento, en búsqueda de la espiritualidad. Es parte de un universo en constante crecimiento.
El ser humano, convertido en persona, solo puede ver lo que sus sentidos le permiten, el mundo que le rodea y el universo son inmensamente más grandes, por ello se necesita un camino para conocerlo y llegar al autoconocimiento. El universo tiene una antigüedad de 13,800 millones de años, nuestro sol y la tierra de 4,500 millones de años, y el ser humano actual tan solo 150 mil años, las personas viven menos de cien años, que es tan solo un suspiro en el espacio tiempo del universo, lo cual le impide entender los cambios que se van generando en su entorno. Cuando se mira la noche y se observan las estrellas se cree ver en este instante lo que está sucediendo, sin embargo, lo que se observa es el pasado, en algunos casos un pasado antes de que el ser humano existiera sobre la tierra, más aún antes de que la tierra existiera como planeta.
Cuando se llega a este mundo se posee el conocimiento ancestral basado en el amor, de todos los seres humanos de todos los tiempos por medio del ácido desoxirribonucleico (ADN) que contiene todas las instrucciones genéticas que necesita para su desarrollo y funcionamiento. El ADN es el responsable de la información hereditaria que se va transmitiendo de generación en generación, sin embargo, antes de nacer se inicia un proceso de información por medio del cual se van depositando ideas que posteriormente se irán confrontando con el mundo que nos rodea. Con el tiempo estas ideas se van agrupando de acuerdo a lo significativo de la persona o de los acontecimientos, dando lugar a la conformación de las creencias (conjunto de ideas de un mismo sentido reforzadas por el medio), las cuales se fortalecen por medio de lo que se va viviendo, las creencias se encargan de ir sepultando el conocimiento ancestral basado en el amor, es decir, paulatinamente el ser humano recodará menos la verdad absoluta y empezará a funcionar de acuerdo al contenido de las ideas y creencias que ha ido tomando siendo estas reforzadas por los acontecimientos del mundo del cual se es parte.
Las ideas son pensamientos simples que se encuentran en el mundo que nos rodea, principalmente de personas significativas que las proyectan, por ejemplo una idea proyectada sobre un niño dice: “eres un niño hermoso” posteriormente recibe otra idea que dice “eres un niño bueno” y se agrega “eres un niño que todos queremos” cuando estas ideas se agrupan se forma una creencia que puede decir “eres un niño hermoso, bueno que todos queremos” en este momento se inicia un proceso de formación de una creencia, la cual si constantemente es reforzada procederá a ser consolida, en caso contrario tenderá a desaparecer, demos por hecho que esta creencia se ha consolidado y que paralelo a ella se genera una creencia que dice “los niños cuando nacen son feos y deben de ser educados para que obedezcan a sus mayores” aparentemente estas creencias se pueden integrar, ya que poseen un elemento en común “el niño” aunque en su contenido poseen información que se contrapone una con otra, si estas creencias son reforzadas pasarán a consolidarse y tendrán sentido a través de las circunstancias y contextos en que se lleven a cabo, o sea las dos serán válidas.
El ser humano en sus primeros años de vida inicia un proceso de convertirse en persona, que es la necesidad de adaptarse continuamente a las experiencias de la vida, desarrollando distintos roles, disfraces o máscaras, que iniciaron su forma a partir del inconsciente transpersonal, el cual se va construyendo en este tiempo. Nuestra mente busca comprender lo que nos rodea, casi siempre lo ajusta a lo ya conocido, aunque ésto no tenga coincidencia alguna.
Las personas actúan bajo cinco premisas transpersonales básicas para comprender el mundo que les rodea y aprenden a funcionar en él.
1. Las personas actúan en sus vidas, con respecto a lo que les rodea, sobre la base del significado que le atribuyen previamente, el cual proviene de las ideas primitivas y de las primeras creencias, que se han instalado en el inconsciente transpersonal.
2. Ese significado surge y aparece en función de las ideas, creencias y códigos de creencias que como personas van acumulando a través del tiempo, considerando que la mayoría de éstas fueron proyectados por personas significativas y reforzadas por los acontecimientos, los cuales trascienden a la persona.
3. Estos significados se utilizan como un proceso de interpretación del mundo que les rodea y le dan sentido, dando inicio a la necesidad de comparar y analizar la información transpersonal que se encuentra en él.
4. Cuando la interpretación del mundo que nos rodea entra en conflicto con los códigos de creencias, se genera un problema entre éstos, para resolverlo es necesario que la persona cuente las historias personales de vida que sustentan los códigos de creencias que están en pugna, con la intención de conciliarlas, modificarlas o sepultarlas, lo cual dependerá de la necesidad de hacer consciente la forma en que funciona la persona, para iniciar el proceso de autoconocimiento.
5. Para ser consciente las contradicciones que se presentan en las historias personales de vida, es importante contarlas, poniendo atención en las metáforas, cuentos y símbolos que se encuentran en ellas, al contarlas y ubicarlas en un contexto determinado que le permitirá dimensionarlas y darle algún sentido donde la pugna de los códigos de creencias desaparece o disminuye.
Estructura Física.
La estructura física es el cuerpo, el cual guarda el cúmulo de vivencias y acontecimientos que hemos experimentado desde mucho antes de nacer, en nuestro cuerpo se hayan el pasado, presente y futuro de lo que fuimos, somos y seremos resumidos en un instante, el conocimiento ancestral basado en el amor de todos los seres humanos es trasmitido a través del ADN.
El cuerpo se va moldeando a partir del nacimiento, el inconsciente transpersonal es el encargado de esta transformación, principalmente en los primeros años de vida, ya que determina la forma de pensar, el cual está en constante exposición con el mundo que le rodea, es el cuerpo una forma de adaptación en el cual la sobrevivencia tiene prioridad, sin el cuerpo no tendríamos la posibilidad de existir, la existencia en este plano necesita invariablemente todas las estructuras del ser humano, entre ellas lo físico.
En una escala más grande podemos decir que está constituido por sistemas y aparatos (conjunto de órganos que contribuyen a realizar una función general específica, como es el caso de la respiración, la asimilación y desecho de los nutrientes etc.). El cuerpo es tangible y material, de algunas formas es el ser humano convertido en persona.
Lo físico también se puede dividir en interno y externo; lo interno comprende lo que se encuentra de la piel hacia dentro, el contacto con las reacciones del cuerpo y la expresión emocional, incluyendo el cerebro. Las emociones son reacciones psicofisiológicas que representan formas de adaptación a ciertos estímulos, organizan las respuestas de los distintos sistemas biológicos tales como las expresiones faciales, los músculos, la voz a fin de establecer un medio corporal para el comportamiento, es una vinculación de la estructura física con la estructura psíquica La parte externa comprende de la piel hacia afuera que significa como la persona entra en contacto con el mundo que le rodea a través de los sentidos. Como terapeutas de la PTEEI debemos aprender a observar, leer y conocer, desde nuestra espiritualidad, lo que se presenta, el cuerpo es como un libro que cuenta las distintas historias personales, en un lenguaje que el terapeuta conoce, cuando este lenguaje es entendido, un sin número de historias están claras y visibles ante sí, historias que van de lo sencillo a lo complejo y todas ellas en un solo organismo corpóreo.
El terapeuta de la PTEEI y el paciente son los artistas que van moldeando una escultura, la cual no debe de ser juzgada, sino comprendida y preparada en camino hacía su autoconocimiento, cuando la persona entiende y comprende su estructura corpórea entiende y comprende su pasado, su presente y su futuro, es el saber del conjunto de historias que le dieron forma, las cuales están listas para ser modificadas en el camino que conduce a la espiritualidad.
Estructura Psíquica.
La estructura psíquica está constituida por el inconsciente transpersonal, el consciente y la hiperconsciencia.
- Inconsciente transpersonal.- Ideas (son mensaje simples, que por sí solos no generan algún aprendizaje, cuando se conjugan con otras ideas inicia su asimilación) continuando con el ejemplo antes mencionado, se retoma de la siguiente manera: “los niños buenos son hermosos que obedecen a sus mayores, se portan bien y son queridos” el niño puede considerar que esto es parte de él pero también de todos sus iguales, es decir los otros niños, esta creencia se pone a prueba cuando se contrasta con el mundo que lo rodea, algunas personas pueden considerar creencias distintas como “los niños son un fastidio y solo sirven para molestar”, en el niño se presenta una contradicción en un mundo dividido, cuando a esta creencia se le suman otras ideas como “los niños no dicen mentiras, los niños no roban, los niños no pegan, los niños buenos van al cielo”, tenemos un conjunto de ideas agrupadas en una creencia que puede estar en pugna, a su vez esto puede dar inicio a un conjunto de creencias que se encuentran en conflicto, el niño y el mundo son mucho más complejos, lo que implica que al ir creciendo más creencias se van formando de acuerdo al momento histórico que se va viviendo, de igual forma sucede con los códigos de creencias, el funcionamiento cotidiano está en función de éstos más que de las creencias mismas.
Una misma creencia puede tener expresiones diferentes de acuerdo al momento y contexto en que se presente, los códigos de creencias son las creencias fortalecidas por los diferentes momentos que se han vivido, es la forma oculta en que nos comportamos, es convertir al ser humano en persona. Su expresión se da en el cuerpo, pensamiento y el mundo que lo rodea. - El consciente.- Inicia su formación en el momento en que la persona se da cuenta de que él y el mundo que le rodea son distintos, cronológicamente inicia alrededor de los dos años.La estructura psíquica se determina en el momento en que se es capaz de distinguir entre fantasía de realidad, así como reversible de irreversible, lo que es posible de cambiar de aquello que ya no es opción; los hechos y acontecimientos por sí mismos solo pueden ser vividos en un instante, en una relación dada por el espacio tiempo, los acontecimientos de la vida no pueden ser nuevamente vividos porque el espacio-tiempo es distinto, por ejemplo: la caricia de hoy no es la caricia del mañana; el maltrato de hoy no es el maltrato del mañana, el espacio -tiempo son determinantes y únicos en el consciente.
Para el consciente existe una disolución entre la vida y muerte; la vida es estar, sentir, acontecer; como consecuencia la muerte es no estar, no sentir, trascender; considera a la muerte como irreversible, donde no hay forma de recuperar la vida, generando la fantasía de que los acontecimientos relacionados con la muerte pueden ser cambiados, la vida y la muerte son los opuestos de la expresión del consciente y se es plenamente consciente cuando se comprende lo irreversible y trascendente de la muerte. El consciente se determina durante la adolescencia donde el desarrollo neuronal está completo. Es saber quién se es y conocer parte del mundo que le rodea, estar ubicado en un espacio tiempo determinado, estando atento a lo que está sucediendo, es saber que se necesita y las diferentes posibilidades de satisfacerlo. Iniciar el camino del crecimiento que lleva hacía la hiperconsciencia. Sus límites están en función de lo que percibimos a través de los sentidos, continuamente el inconsciente transpersonal influye en él, su meta es el autoconocimiento, el conocerse plenamente, sin temor, sin prejuicio, sin moral, solamente lo que se es. La hiperconsciencia.- Estado donde las posibilidades de realización están presentes, en potencia, el espacio tiempo no tiene sentido, en un solo instante se puede viajar a través de él. Es el principio del fin de la persona y del regreso al ser humano.
Es el inicio de la comunión con todos los seres humanos de todos los tiempos, el vehículo que nos conduce a la espiritualidad. El inconsciente transpersonal que en un principio cambia al ser humano en persona se convierte en un aliado de la espiritualidad, para traducirse en el comienzo de nuevos conocimientos que serán conocidos por todos aquellos que llegan a este estado. Las limitantes del consciente desaparecen, la luz emerge de la oscuridad, lo claro de lo difuso, todo es conocimiento, todo es verdad, todo es maravilloso. La manifestación de la hiperconsciencia es el fin de la oscuridad e inicio de la luz.El primer reto de las personas es ser conscientes de lo que son para iniciar el proceso de cambiar aquellas historias personales que le impiden conocerse tal y como es, es el inicio para estar en contacto consigo mismo y con el mundo que lo rodea, ser quien es en realidad, un ser humano, un ser de luz.
Para acceder al conocimiento ancestral basado en el amor, generación tras generación, es necesario trascender las expresiones del inconsciente transpersonal, ubicarse en lo limitado del consciente e ilimitado de la hiperconsciencia para lanzarse a la búsqueda irresistible de la espiritualidad, que consiste en atreverse a ir a donde algunos por temor no se atreven, es sumergirse en lo profundo de un vasto océano, donde están contenidas todas las posibilidades, es viajar en una nave espacial rumbo a los confines del universo y más allá, en cualquiera de estas experiencias la luz inmensa de la creación está presente, como lo está al introducirse a cada célula a cada molécula, siguiendo uno de los principios básicos del misticismo; arriba como abajo, abajo como arriba, en lo grande lo pequeño, en lo pequeño lo grande, donde lo desconocido se vuelve conocido, donde la persona regresa a ser lo que originalmente es, un ser humano, para vivir en la frecuencia de la salud trascendente, en el amor incondicional.
Otro ejemplo es la paciente que llega a consulta comentando que su mundo se ha derrumbado en virtud de que en fechas recientes le realizaron una histerectomía. Esta mujer expresa que después de 5 años de casada y tres abortos espontáneos no ha podido tener hijos. ¿Cuántos códigos de creencias están en juego en esta paciente? Es posible que encontremos que algunas creencias estén en conflicto y se están expresando, algunas de ellas: “la misión de la vida está determinado por ser una mujer que es capaz de tener hijos, que una mujer que no tiene hijos no sirve, la mujer amputada es una persona incompleta” en cada una de estas creencias, el reforzamiento se da en el mundo que le rodea, hasta este momento, sin tomar en cuenta los códigos de creencias relacionados con sus duelos. El ser humano que se encuentra en ella la está sacando adelante, reconociendo que necesita apoyo externo por medio de la psicoterapia, en ella se manifiesta su espíritu que busca su crecimiento, el cual solo puede lograr a través del autoconocimiento.
Estructura Social.
Como se mencionó anteriormente la estructura social se gesta a partir del inconsciente transpersonal (ideas, creencias, códigos de creencias), quien determina las interacciones que se deben seguir y la forma en que es válido o no el comportamiento o convivencia. Entre la estructura psíquica y la estructura social se forma el “observador” que es un regulador de comportamiento entre lo bueno y lo malo, el observador indica si se está actuando de una manera debida o indebida, cuando el comportamiento choca con lo establecido con el observador, hace su aparición las expresiones de la frecuencia de la enfermedad por medio de la culpa. El observador se gesta en el Inconsciente transpersonal a través de los códigos de creencias que están relacionados con la moral y lo religioso.
Al pasar el tiempo gran parte del conocimiento ancestral basado en el amor se encuentra sepultado por el inconsciente transpersonal, no se podría sobrevivir sin el afecto y la protección de aquellos que se encargan del cuidado, se nace totalmente desprotegido, sin otras personas en esta interacción la muerte física sería inminente, son ellos los encargados de iniciar el proceso que va moldeando la forma de percibir el mundo y así mismo son los primeros en depositar sobre la persona sus necesidades, es decir sus proyecciones.
El ser humano convertido en persona, como ente social, busca compañía; persigue asociarse con otras personas y formas de lograr mejores resultados en sus relaciones sociales. En su relación con el medio, las personas mantienen intercambios o interconexiones dinámicas con otras personas formando redes sociales o de apoyo, como la familia, amigos, compañeros de trabajo o estudio, grupos sociales, ayuda profesional, etc. La persona encuentra sentido a su vida a partir de la interrelación con los demás.
La persona aprende a vivir en la frecuencia (forma habitual y cotidiana en la que se vive) de la salud o de la enfermedad, la cual puede estar basada en el sufrimiento o en el amor dependiendo de ésta; puede aprender que el mundo es agresivo, duro y que invariablemente debe protegerse, o por otra parte descubre que el mundo es un lugar maravilloso en el que cada día encuentra nuevas experiencias para vivir y las cuales representan un gran reto, en las interacciones sociales en cada momento la frecuencia, ya sea de la salud o de la enfermedad se hacen presentes, la persona que vive en la enfermedad constantemente desarrollará relaciones sociales enfermizas, en contra posición la persona que vive en la frecuencia de la salud establecerá relaciones sociales sanas. Todo lo relacionado con la frecuencia de la salud y la enfermedad será abordado más adelante, consideramos importante realizar algunos comentarios sobre este tema que están ligados a la estructura social.
La persona inicia sus interacciones en función del rol (el papel que se desempeña en las relaciones interpersonales) el cual ha sido preestablecido en la estructura social, se desempeña el rol de hijo, niño, adulto, padre, anciano, abuelo, estudiante, trabajador, madre, hermana, etc. en algunos casos en función del lugar que se ocupa en el sistema familiar o también por las actividades que se desarrollan en la vida cotidiana y puede ir acompañado de algunas consideraciones morales como es el caso de bueno o malo, estos roles nos proporcionan un funcionamiento determinado en la interacción con los demás.
Así como esta interacción da funcionamiento, también impide verse a sí mismo tal y como se es. El conocimiento ancestral basado en el amor de todos los tiempos sigue sepultándose, pero también impide ver a los demás como seres humanos y se tiende a proyectarse sobre ellos, este percibir se encuentra en casi todos, por lo cual el mundo de las relaciones sociales, se encuentra permanentemente alterado.
Con la interconexión entre el inconsciente transpersonal y el consciente empieza otro proceso de alteración de las relaciones sociales, este proceso se da por medio de máscaras (cubierta que envuelve el rostro con la intención de ocultarlo o modificarlo) y disfraces (vestimenta diseñada con el propósito de distraer o llamar la atención) la persona va descubriendo las posibles ganancias que obtiene al cubrirse el rostro y cambiar su vestir y continúa haciéndolo reforzando las ganancias secundarias que obtiene. Las relaciones se dan como si se fuera otra persona, ahora el regreso a casa se va alejando, el regreso a ser quien en verdad se es.
El consciente que se nutre del inconsciente transpersonal requiere tomar consciencia de los introyectos que se van presentando, con la intención de irse despojando de las máscaras y de los disfraces que le estorban con lo que disminuye las alteraciones.
Toda estructura social, en sí misma posee códigos de creencias que buscan explicar las relaciones sociales confusas, se presenta que lo que están describiendo son alteraciones de la realidad, generación tras generación se manejan como verdades absolutas, de esta manera se instalan en el inconsciente transpersonal, para que esto se dé se necesita que sean creídas como tal, sin cuestionamiento alguno, en virtud que provienen de personas que no pueden ser cuestionadas y que el simple hecho de intentar ponerlas en duda atenta contra los código de creencias relacionados con estas personas, con el respeto y la obligación de obedecer.
El terapeuta de la PTEEI es un conocedor de las diferentes interacciones sociales que presentan sus pacientes, sabe que hay alteraciones sociales claras o visibles, que son observables, como lo es un simple saludo, y que también el paciente habla de las ocultas o no visibles, tiene un conocimiento en el cual sabe que lo más importante no es la interacción social en sí, si no lo que representa ésta en la vida del paciente. Cuando se está listo el terapeuta de la PTEEI y el paciente podrán juntos ir desmenuzando lo que antes servía con respecto a sus relaciones sociales y lo que hoy hay que cambiar para continuar su camino hacia la espiritualidad.
Todas las relaciones sociales poseen una utilidad, la cual está dada en función del momento y circunstancias que se estén presentando, una relaciones social, aunque para otros no tengan sentido o sean un desperdicio, el terapeuta de la PTEEI debe ubicarlas en el momento y circunstancias en que se dieron, esto le servirá al paciente para adentrarse en el consciente de su estructura psíquica haciendo conocidos elementos de su inconsciente transpersonal.
Estructura Espiritual.
La espiritualidad es la manifestación, presencia y acción del espíritu que es la esencia del ser y en él se encuentra depositado el conocimiento ancestral basado en el amor de todos los tiempos, cuando el espíritu se manifiesta la espiritualidad se hace presente. El ser humano se integra a partir de su espiritualidad, es la acción del espíritu quien se encarga de armonizar la estructura física, psíquica y social. El espíritu se manifiesta a través de la energía de la creación, el ego, es por medio del espíritu que trascendemos generación tras generación, el estar presente en todo momento, es el contacto sublime con todo aquello que fue creado.
La estructura espiritual está siempre presente. El conocimiento de todos los seres humanos de todos los tiempos, como ya lo mencionamos llega por medio del ADN, este conocimiento se fundamenta en el amor, es la trasformación de convertirnos en personas lo que sepulta nuestra espiritualidad, aunque siempre el espíritu está presente, listo para sacarlo adelante ante las adversidades. Está siempre en la persona aunque no lo quiera o no lo sepa, siempre listo a seguir adelante ante cualquier adversidad que se presente o cualquier contingencia que esté por venir.
La espiritualidad es el conjunto de creencias profundas y verdaderas basadas en el conocimiento del amor que posee el ser humano. Tienen su origen en lo supremo en lo que está más allá de nosotros, somos polvo de estrellas, como mencionó Carsl Sagan, cada vez que regresamos a ser quienes somos trascendemos hacia el conocimiento, hacia el amor, creando nuevos conocimientos que se incrustaran en nuestro ADN y estarán listos para su trasmisión cuando sea su momento.
A través del tiempo la humanidad se ha ido descubriendo y manifestando en distintas maneras de trascender, va sembrando las semillas del amor que en su momento darán los frutos del conocimiento, la espiritualidad se está haciendo presente, hoy es el tiempo del despertar espiritual. La contemplación (silencio mental), la meditación (atención concentrada sobre la propia consciencia) y la oración (comunicación con lo supremo, lo sagrado) son algunas formas accesibles para iniciar este proceso cuando se buscan la experiencia de la integración y la trascendencia del ser.
El ser humano está constantemente en búsqueda del crecimiento, aunque el inconsciente transpersonal y el consciente, se encuentran alterados y se presentan como un impedimento, el poder de su espíritu es mayor, el autoconocimiento lo activa, es ahí donde el mundo que nos rodea y el universo toma un lugar preponderante y tiende a inclinar la balanza de un lado o del otro, en la mayoría de los casos la espiritualidad supera las alteraciones, sin embargo, para algunos esta posibilidad no se logra debido a que el camino llega a su fin, casi siempre en la muerte.
Cuando el espíritu se manifiesta, a través de la energía de la creación, el ego, el ser humano es capaz de experimentar experiencias espirituales, estos estados tienden a ser bastante cotidianos, sin embargo la persona no es capaz de reconocerlos en sí, frecuentemente están dados por una absoluta tranquilidad y a menudo por una alegría plena, en ocasiones basta con reconocer los errores que se cometen y la reparación de los daños causados para sentir estos despertares espirituales. Pueden presentarse de otras formas por ejemplo: el observar sin juzgar, el comportamiento de un niño o contemplar la naturaleza que está a nuestro alrededor. Son tantas las experiencias espirituales que están a nuestro alcance de manera espontánea, la religiosidad por sí misma no es una manifestación de la espiritualidad, se asienta en los códigos de creencia del inconsciente transpersonal, cuando la práctica religiosa está en armonía con el espíritu entonces el camino a la espiritualidad está despejado. Toda práctica religiosa que se aleja del conocimiento ancestral basado en el amor carece de espiritualidad alguna, son las palabras que no traen consigo más que expresiones repetidas por otros, es la falsedad y la mentira misma, es la forma más absurda del engaño para dominar y controlar a otras personas.
La PTEEI considera que el ser humano está en movimiento, para funcionar en el mundo requiere adoptar distintas formas que le permitan ser una persona con éxito. Las contradicciones que se presentan en el diario vivir traen consigo que en ocasiones la vida se convierta en un caos el cual requiere ser transformado para continuar adaptándose.
El ser humano es un ente complejo que requiere para su comprensión el desglose de sus estructuras, siempre funciona como una totalidad, lista para seguir adelante, aunque seguir adelante le pueda resultar doloroso, más aún hacer de su experiencia de vida un sufrimiento constante.
La PTEEI constituye un proceso que le permite al ser humano recuperar lo que es suyo, le permite disfrutar lo que está en él, en el mundo que le rodea y en el universo, es una visión espiritual del sí mismo en armonía con todo lo demás, es ir descubriéndose, fascinándose de la maravillosa experiencia de ser acompañado por otro ser humano, presenta respuestas a las preguntas que hasta ahora no han sido contestadas, aquellas que están en función de su trascendencia, es mucho más que una psicoterapia, es el aprender a vivir en el conocimiento ancestral basado en el amor.
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